El Congreso retomará su actividad este miércoles 25 de marzo con un tema de alta sensibilidad política y ambiental. La Cámara de Diputados dará inicio a las audiencias públicas por la reforma de la Ley de Glaciares, con la participación de los primeros 100 oradores en lo que será la primera de dos jornadas previstas. El proceso arranca en un clima de tensión, atravesado por cuestionamientos a la organización del debate y a las condiciones de participación. Más de 100 mil inscriptos y un esquema de participación restringido El interés por intervenir en la discusión superó todas las previsiones: más de 100.000 personas se registraron para exponer, lo que obligó a las comisiones a redefinir el formato de las audiencias. Frente a ese volumen inédito, las comisiones de Asuntos Constitucionales y Recursos Naturales —presididas por los libertarios Nicolás Mayoraz y José Peluc— resolvieron limitar las intervenciones en vivo. Según el esquema definido, solo 200 exposiciones podrán realizarse de manera presencial o virtual, mientras que el resto de los participantes deberá enviar su aporte en formato de video. Las restricciones no se limitaron a los oradores. También se establecieron condiciones para el ingreso a las reuniones de comisión. Solo podrán participar los diputados que integran formalmente esos cuerpos, a pesar de que el reglamento habilita la presencia de cualquier legislador. Además, se fijó un máximo de dos asesores por bloque. Estas decisiones generaron críticas de la oposición, que advierte sobre una reducción de la participación y cuestiona la transparencia del proceso. La Justicia rechazó el amparo y crece la protesta El conflicto escaló luego de que la Justicia desestimara el recurso de amparo presentado por organizaciones ambientalistas, que buscaban ampliar la audiencia para garantizar que todos los inscriptos pudieran exponer. Tras ese revés judicial, los mismos espacios, junto con bloques opositores, convocaron a una movilización frente al Congreso bajo la consigna: “traé tu silla o reposera y hagamos fila hasta que nos escuchen”. “La idea es simple, traes tu silla y nos sentamos y exigimos que nos dejen exponer. La restricción es la contracara de una audiencia pública”, afirmó la diputada García.