El festejo estaba justificado: aun con la inclusión de artículos amargos para la política, Javier Milei pudo aprobar en el Senado el Presupuesto Nacional 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal casi sin problemas. O mejor dicho, con un número tan holgado que hace seis meses la Casa Rosada ni lo hubiera soñado. Javier Milei aprendió algo de la política clásica, que es casi lo mismo que el define como casta, y otro tanto le aportaron los gobernadores que negociaron con el gobierno para que el núcleo libertario se diera cuenta que la estrategia de los dos años anteriores ya tenía fecha de vencimiento. En el armado del núcleo duro de los votos para aprobar esas leyes clave hubo mas negociaciones, concesiones y hasta insultos cruzados que todo lo que trascendió públicamente. En el centro de esa escena estuvo Patricia Bullrich en el Senado, Diego Santilli en Interior, Luis Caputo desde Economía, Karina Milei y Santiago Caputo. No es una obviedad decir que cada uno debió ceder lo suyo. Terminada la votación y relajado el músculo comenzaron a aparecer algunas verdades que dieron vuelta alrededor de la negociación para votar el Presupuesto 2026. El paso de la ahora ley por la Cámara de Diputados dejó como saldos los errores de una estrategia desastrosa. La estrategia Bullrich La propia Patricia Bullrich se lo dijo a Karina Milei y a Santiago Caputo en una de las reuniones mas calientes que hubo en la Casa Rosada cuando aun no se sabía el futuro de la ley en el Senado. La publicitada idea de que existiera la posibilidad de que el gobierno rechazara su propio Presupuesto 2026 durante la votación en el Senado porque en Diputados le había eliminado el Capitulo 11 fue, según varios protagonistas, una bravuconada de parte del gobierno que nunca tuvo alguna chance de realizarse. En este punto Bullrich tuvo de aliado a Luis Caputo. La senadora y jefa absoluta de LLA en el Senado dejó en claro desde el primer día que el Presupuesto 2026 debía convertirse en ley tal como había llegado de Diputados. Fue en esa primera reunión preparatoria de la negociación en el Senado cuando Bullrich dijo que no la tuvieran en cuenta para cometer ninguna locura. Santiago Caputo aflojó tensiones despues y Karina Milei le bajó de las presiones. El gobierno, hay que decirlo, no tenía mucha mas chance de prolongar el debate del presupuesto. Contar con una ley de Presupuesto Nacional aprobada ya se había convertido en una exigencia del FMI, en medio de la negociación ahora por el waiver que el organismo deberá darle al país por no haber cumplido la meta de recuperar reservas en el BCRA.