Kurt Cobain cumpliría 55 años

Pasado Perfecto Radio 20 de febrero de 2022 Por rafael guardo
El líder de Nirvana murió en 1994 dejando un discografía corta pero intensa.
Kurt Cobain

En poco menos de cinco años, Kurt Cobain cambió la música para siempre. Gestor de un cambio cultural y social, la primera parte de la década de los ‘90 estuvo dominada por su animosidad para hacer canciones imbatibles y ponerse al frente -sin quererlo- de un movimiento que terminó por cimentar su ascenso a la leyenda.

Nacido y criado en Seattle, una ciudad helada al norte de los Estados Unidos, su música reflejó un sentimiento de desesperanza y hastío que se expandió hacia todos los rincones gracias a la potencia punk de sus melodías. Cobain fue, además, un cantante confesional, una de esas voces personalmente imperfectas como Bob Dylan, Lou Reed o Tom Waits; un tipo que no encajaba en los cánones de lo excelso pero que supo construir un hábito desde el dolor.

La discografía de Nirvana

Su discografía al frente de Nirvana fue corta pero intensa. Su álbum debut, Bleach, se publicó en junio de 1989. Costó 606 dólares, fue subsidiado por un fanático, y en sus temas se deja ver poco del torbellino que atravesaría su carrera apenas dos años después. “About a Girl” daba pruebas de su fanatismo beatle (Cobain le “robó” la técnica de doble grabación vocal a John Lennon) pero el disco sonaba inconexo y sin un concepto definido.

Dos años después, con Dave Grohl como nuevo baterista y la obsesión de Butch Vig como productor, Nirvana llegaría al climax musical de la mano de Nevermind, el disco que lo cambió todo. En doce canciones -ocho de ellas hits-, con “Smells Like Teen Spirit” convertido en himno generacional, el grunge se consolidó como el género imperante en el mundo. Sus canciones no solo influenciaron al género, sino también la manera de vestirse, de pensar y de atravesar la angustia y soledad por el curso actual de las cosas. 30 años después, continúa vigente, y el legado de Cobain, en ascenso.

Tras convertirse en la banda más grande del mundo, In Utero se convirtió en un quiebre, un volver a los orígenes tras el éxito comercial; un álbum denso y doloroso desde su lírica, con los mejores momentos guitarreros (noise) de Nirvana y, a pesar de que parece una carta despedida, auguraba una nueva reinvención.

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