El debate alrededor del Conectar Igualdad: ¿Software libre o privativo?

País 18 de enero de 2022 Por Patricia Chain
a licitación del Ministerio de Educación para las computadoras que entregará el Estado prevé que usen software libre y también Windows.
Conectar Igualdad

El argumento a favor de esa decisión es que permite la formación en sistemas con alta inserción laboral. Los detractores advierten que se terminará imponiendo el paquete de Microsoft. "El software libre permite colaborar, reutilizar la tecnología, no solo consumirla. Esto es clave en nuestra región para achicar la brecha entre los usuarios y los que pueden crear tecnología”, destacan los expertos.

La puesta en marcha del programa Conectar Igualdad en su versión 2022 llega con un debate a cuestas. La nueva licitación del Ministerio de Educación de la Nación para la confección de las computadoras que se entregarán este año convoca a las empresas productoras a que las mismas se armen con una doble entrada de software: “doble booteo”, indican. Esto permitiría su uso en dos modalidades: por un lado, software libre (SL), y por otro el paquete de Microsoft, vía Windows, o sea un software privativo --como se denomina a los programas para los que no existe acceso libre a su código fuente--. Este requerimiento encendió la discusión, inicialmente en las redes sociales digitales, dado que la comunidad educativa y digital se expresa allí como pez en el agua. Y produjo, a partir de la Fundación Vía Libre, un primer documento que fue enviado este lunes a las autoridades del Ministerio de Educación y de Educ.ar, de quien depende en rigor el inclusivo programa de accesibilidad tecnológica en entornos educativos.

“Bienvenido de vuelta Conectar Igualdad” titula la fundación Vía Libre, su texto en formato de carta, enviado al ministro de Educación, Jaime Perczyk, y al gerente general de Educ.ar S.E., Rubén Daudía. Como subtítulo agrega: “Microsoft y Estado, asunto separado”. Luego de celebrar el regreso del programa que facilita “el acceso a tecnologías de información y comunicación a niños y niñas y adolescentes de las escuelas públicas de todo el país”, la carta analiza los cambios que la pandemia impuso sobre las modalidades educativas. Pero destacan la sorpresa con que recibieron la noticia de que esta licitación planteara “la inclusión del sistema operativo Windows 10 y del paquete de ofimática Microsoft Office”.  

Según refieren, esto es considerado “un auténtico despropósito en una época donde el Software Libre ha probado su capacidad” de funcionamiento “para todas las tareas educativas”. De ahí que la propuesta, que comenzó a circular el último viernes, llegara pronto a las mil firmas con las que fue enviada. Y aunque el Ministerio no salió a fundamentar públicamente su posición frente al reclamo --de hecho, al cierre de esta nota no había respondido las consultas de este diario-- se estima que el debate crecerá en los próximos días. 

La equidad y la inclusión fueron los dos bastiones sobre los que se configuró Conectar Igualdad, uno de los programas más exitosos de la administración kirchnerista, y también de los más reconocidos dentro y fuera de la comunidad educativa. Luego desarticulado por el macrismo, volvió en 2021 bajo el nombre de Juana Manso. Portaba entonces la indicación precisa de que sus máquinas tuvieran software libre, para seguir tendiendo puentes para atravesar la brecha educativa y digital.

Hoy, esa característica, signada por un modelo de software libre que no se somete a las corporaciones dominantes, queda desdibujada. Beatriz Busaniche, presidenta de la Fundación Vía Libre, reconoce que “originalmente las máquinas tenían esta doble entrada, pero ya con un software libre, creado por el propio Ministerio, no tendrían que tenerla”. La experta se refiere al Huayra Linux que se incorpora en 2021, como un desarrollo y un avance en la materia, del propio Ministerio.

Entre las ventajas que manifiestan los defensores del doble booteo, se destaca la posibilidad de que los estudiantes puedan desarrollar capacidades en modelos operativos “con inserción laboral”, en referencia al software privado. “No es así hoy en día –discute Busaniche--, porque los sistemas con Linux han evolucionado muchísimo. Por eso nos extraña esta posición. Y como el programa Juana Manso ya venía trabajando en esta modalidad teníamos la ilusión de que esa era una discusión saldada”.

María Teresa Lugo, directora del Centro de Políticas Públicas en Educación, Comunicación y Tecnologías de la Universidad Nacional de Quilmes, aporta al debate, como educadora. “Sin conocer el detalle de la licitación --advierte--, más allá del acceso que genera la tecnología y las posibilidades de inclusión que da el programa, achicar la brecha digital para América Latina y Argentina es esencial. Pero hay otra brecha”, destaca. Habla de la brecha dada en el ámbito del conocimiento y de la construcción del mismo: “Crear tecnología, producirla, desarrollarla, no es un dato menor, y eso solo lo permite el software libre”, explica.

El software libre “permite colaborar, reutilizar la tecnología, no solo consumirla. Esto es clave en nuestra región. Achicar la brecha entre los usuarios y los que pueden crear tecnología” sostiene Lugo. La promoción del modo "libre" es importante para el sistema educativo, implica abrir los caminos a este tipo de aprendizajes y conocimiento. La comunidad de SL genera habilidades importantes para el ámbito del trabajo: “investigar, hacerlo en equipo y compartir los resultados”, detalla Lugo. Como ejemplo, se refiere a empresas del espectro que lo utilizan: Google, Meta (ex Facebook), Android. “En la Universidad de Quilmes se trabaja sobre plataforma moodle en SL, y eso genera otro tipo de aprendizajes”, sostiene.

Otro punto sobre el que se levanta la andanada de críticas es la falta de cuidado referida a soberanía “tecnológica y pedagógica” sostienen quienes adhieren al SL. Poder sacar “de las aulas a una corporación como Microsoft”, fue una tarea ardua, refieren. Pero “nos encontramos ahora con que vuelve a ingresar y todo lo que se había hecho, se disipa” explica Busaniche. “Si bien hay doble booteo, por una cuestión de tendencia monopólica y dominante, tanto el docente como el alumno, van a ir hacia lo que conocen. Así se terminará usando el software privado”, evalúa la experta.

Busaniche agrega otro fundamento para reclamar por esta decisión y es que la vida útil de los equipos queda en riesgo con la determinación de sostener el software privativo: “Muchas máquinas dejan de funcionar en determinado rango de tiempo con la versión con Windows, por la obsolescencia programada que afecta a las máquinas”. Así, volver a introducir este paquete como requerimiento, reingresa un rango de utilidad acotada en relación a los equipos.

A esto se suma una mirada sobre las regalías que obtendría Microsoft, ya que la compañía no está radicada en Argentina. “Esto va a girar dividendos al exterior, y se fomenta, además, a una empresa que tiene problemas de posición dominante en el mercado, y con términos de uso muy abusivos. Las máquinas de Windows extraen datos a los usuarios, y eso también hay que tenerlo en cuenta”, añade Busaniche.

“La protección de los datos es preocupante” coincide Lugo. “Porque la decisión de la doble entrada determina a quién brindamos los datos de los estudiantes y de los docentes que utilizan el modelo privativo”, detalla la educadora, ya que, en el uso del paquete privado, se ofrece a la compañía la posibilidad de acceder a los datos del usuario. 

Por último, quienes buscan abrir los ámbitos del conocimiento tecnológico y dotar de mayor accesibilidad a los estudiantes, como Lugo, destacan “la necesidad de enseñar en este ecosistema desde lo pedagógico”, dando conectividad y al mismo tiempo promoviendo el SL. Es esta una manera de vincular “la libertad con los modelos de desarrollo. Y poder estudiar cómo está programada una aplicación es fundamental para los estudiantes, algo que se puede con SL y no con el privado”, concluye Lugo. 

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