The Wall, de Pink Floyd, cumple 42 años: un martillazo en la pared que sigue resonando

Pasado Perfecto Radio 30 de noviembre de 2021 Por Rafael Guardo
El disco de la banda británica marcó un antes y un después en la historia de Pink Floyd, y también en la de mucha gente.
PINK FLOYD - The Wall

El Planeta Tierra, tercero del Sistema Solar, dentro de la Galaxia conocida como Vía Láctea, era un mundo tan distinto en el año de 1979 que un disco doble perteneciente a una banda de rock podía producir un mega éxito de la noche a la mañana. Y comenzar una espiralada y vertiginosa carrera de ventas que hasta la fecha asciende a treinta y tres millones de unidades.

Millennials y centennials, sin comentarios por favor!. Estamos hablando aquí de un fenómeno que ustedes jamás conocerán de primera mano, lamentablemente. Para cuando el cuarteto británico de rock progresivo Pink Floyd lanzó esta maravilla titulada The Wall (en vinilo y casete, aún el cd estaba en pañales y no participaba) el 30 de noviembre de ese año en Inglaterra y el 8 de diciembre en Estados Unidos, el mundo era otra cosa.

The Wall comenzó a grabarse en los primeros días de abril de 1979 y se terminó de mezclar en la primera semana de noviembre, en tres estudios distintos de Inglaterra, La Costa Azul y Los Ángeles. Definitivamente Waters se aquí erige como el generador de la idea madre del proyecto, compositor del 95 por ciento de las canciones incluidas en el álbum y la voz principal que asume el rol de “Pink”, un ficticio (aunque no tanto) personaje alienado por los miedos, el encierro y la locura, que va vertebrando toda la ópera, de comienzo a final. Porque de eso se trata este trabajo. Es ni mas ni menos que una ópera, o cuanto menos un trabajo conceptual.

Para quienes no están familiarizados con el término, “conceptual” es un término desarrollado por el rock desde mediados de los años '60, donde todas las canciones incluidas en un álbum aluden a un mismo tema o comparten cierto aire temático familiar. Para dar algunos ejemplos, cuando aparece The Wall, ya los Who habían parido Tommy (1969, ahora sí, reconocido como la primera gran ópera del rock) y Quadrophenia (1973), Mike Oldfield había grabado Tubular Bells (1973), y hasta en Argentina nos habíamos sumado al concepto cuando Vox Dei apareció en 1971 con La Biblia bajo el brazo, y sin el calefón.

En el medio, antes, durante y después, una larga lista de bandas y solistas ya habían publicado sus obras conceptuales. Desde los Beach Boys (Pet Sounds) hasta The Beatles con el lado B de Abbey Road. Sin embargo, ninguno de esos trabajos había logrado el impacto a nivel planetario como sí lo iban a conseguir Waters y sus enemigos de banda.

Digo…amigos de banda. Perdón. Bueno, es que en verdad The Wall es el disco que termina produciendo la ruptura interna definitiva de Floyd. Aquí es donde Waters se boxea con David Gilmour, con el baterista Nick Mason y con el tecladista Richard Wright. La cosa venía mal desde el principio. Les cuento un poco la historia y ustedes sacarán conclusiones.

Tal parece que para 1978 Waters tenía dos proyectos en carpeta. Uno era para grabar con la banda, pero el otro quería hacerlo en plan solista. El tipo no hacía mas que seguirle el juego a sus compañeros. Gilmour ya había sacado su primer disco en solitario, al igual que lo haría Wright unos meses después, mientras que el buenazo de Nick Mason se encontraba produciendo un álbum de la excelente banda inglesa The Damned.

Mas o menos por julio de ese año Waters reúnió al grupo para presentarles ambos proyectos. Uno eran las cintas (demos) de The Wall, pero que en ese momento él llamaba "Bricks". El otro eran las canciones que muchos años mas tarde serían conocidas como Los Pro y Los Contra de Hacer Dedo (1984), que grabó con Eric Clapton, el actor Jack Palance y el director de orquestas y arreglador Michael Kamen, el mismo que iba a trabajar las partes orquestadas en The Wall.

El tono cuasi dictatorial con que había encarado al resto de la banda cayó bastante mal a sus socios. Como también la selección del productor discográfico, cuando Roger les dijo que ya había elegido a Bob Ezrin para tales efectos. Ezrin, un productor canadiense notable dentro del escenario del rock, venía de hacer los ocho primeros discos de Alice Cooper, el Destroyer de Kiss, el primero de Peter Gabriel y nada menos que Berlín, para Lou Reed. O sea que credenciales, al tipo le sobraban.

Pink Floyd

“Roger, por lo menos consultá”, parece que le dijeron sus compañeros. Pero Roger no tomaba nota y se emperraba en encarnar a un sujeto agresivo, egoísta y bastante autoritario, curiosamente parecido al Pink de su propia obra. Las mayores tensiones se daban entre Waters y Wright, y a tal punto llegó el tema que en un momento, con la grabación del disco doble por delante, el bajista convenció a Mason y a Gilmour para que entre todos lo despidieran al histórico tecladista del grupo, algo que, en efecto, sucedió. Más adelante, arrepentidos y algo avergonzados, volvieron a contratar a Wright para las giras. Pero ya era tarde. Las heridas estaban abiertas.

Richard Wright, que se había auto-exiliado momentáneamente en Grecia, jamás le perdonó a Waters esa acción.

Así las cosas, comenzaron las grabaciones de lo que sería finalmente uno de los mayores discos de culto dentro del rock y, peleando cabeza a cabeza con El lado oscuro de la luna, la obra cumbre de Pink Floyd. Como The Beatles, que conforma su podio con Sgt. Pepper, el White Álbum y Abbey Road, hay tres discos de Floyd que se erigen en la cima de la pirámide artística de la banda de Cambridge: Dark Side…, Wish You Were Here y, finalmente, The Wall.

The Wall es, además, el disco número once de su carrera, y su segundo álbum doble -el otro había sido Ummagumma-, que encima posee el récord de ser el disco doble mas vendido en la historia del rock mundial. O sea que Waters no estaba tan equivocado al proponer esa obra, y sus compañeros mucho menos al elegirla para grabar.

The Wall, el álbum que hoy cumple 42 años, encierra en sus entrañas las vivencias, los miedos, la paranoia, las obsesiones y el sufrimiento sicológico padecido por Roger Waters durante su niñez. Su padre había muerto en combate, en la famosa batalla de Anzio, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando él apenas tenía un año de edad.

Su madre, adherente al Partido Socialista Británico, tuvo siempre un tono sobreprotector y condescendiente para con el futuro bajista. Eso está muy bien retratado en el tema Mother, que, muy lejos del grito desgarrador de Lennon por su madre muerta en un accidente, en aquel disco de la Plastic Ono Band (1971), describe aquí a un personaje de perfil sicológico perturbador y a todas luces avasallante.

¿Pero, es The Wall una obra totalmente Waters?. La respuesta es sí: los 26 temas que conforman el álbum están firmados por él, y sólo en cuatro hay una co-autoría junto a David Gilmour. Entre esos cuatro, es verdad, figura el otro gran éxito del álbum, Comfortably Numb. La vigencia y la actualidad de este disco (no sólo dado en lo que las letras manifiestan sino en la calidad sonora de las composiciones) son innegables.

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