Los radicales comienzan a definir el poder interno con la mira en 2023

Política y Economía 04 de noviembre de 2021 Por Marcelo Arce
El jujeño Gerardo Morales se encamina a quedarse con la presidencia del partido en diciembre, en lo que sería el primer escalón por la disputa de la candidatura presidencial en 2023.
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El resultado de las PASO en la provincia de Buenos Aires, le dio al radicalismo nacional un impulso que casi nadie esperaba. Al punto que la UCR está convencida de que logró equilibrar fuerzas con el PRO por primera vez desde la constitución de Juntos por el Cambio y ya decidió que presentará candidato a presidente propio en las internas que comenzarán a definir el poder en 2023.

Ese camino, que será largo y dificultoso, tendrá una instancia de definición previa que se resolverá en el corto plazo. Hacia finales de diciembre el Comité Nacional del partido renovará autoridades, en una disputa en la que está en juego el sucesor de Alfredo Cornejo y en donde ya existen dos líneas claras.

Una es la que encabeza Gerardo Morales, el gobernador de Jujuy, quien con el respaldo de buena parte de los radicales del interior aparece hoy como el más firme a quedarse como la presidencia partidaria. Aquí ya están enrolados desde figuras como Luis Naidenoff y Mario Negri, Ernesto Sanz, el correntino Valdez y el jefe del bloque de Juntos por el Cambio en la Legislatura platense, Maximiliano Abad. En el otro frente está Martín Lousteu, recostado sobre el respaldo de Enrique Nosiglia, dirigentes de la Capital Federal y, aunque no lo defina públicamente del todo, el propio Cornejo también.

Compleja está siendo la salida del mendocino después de varios años al frente de su partido. Es cierto que fue uno de lo garantes de la unidad de Juntos por el Cambio en momentos críticos que se desencadenaron luego de la vuelta del peronismo al poder. Pero el trabajo realizado no le alcanzó para acumular respaldos que le garanticen que su ambición de ser candidato presidencial logre concretarse.

Ya se sabe: Cornejo quiere llegar a esa definición bajo dos preceptos. Uno, que los radicales se presenten para competir y no para obtener el tres por ciento que obtuvo Ernesto Sanz en 2015. Y el otro, que además esa candidatura surja por unanimidad dentro del partido.

Si se observa el panorama actual de los radicales, son varios los que están anotados en la carrera. El propio Morales ya dijo que quería y Lousteau también, pero ni uno ni otro terminan de aparecer del todo en la pelea interna para dentro de dos años y están concentrados en lograr la presidencia del Comité Nacional. Podría suponerse que esta incertidumbre del resto podría llegar a jugar a favor de las aspiraciones del mendocino. Pero no hay nada de eso. Las dudas de Morales o Lousteau, por ejemplo, no se transforman hoy en un respaldo a la candidatura de Cornejo. En el camino, perdió una pequeña batalla: planteó postergar la elección en el Comité Nacional hasta febrero del año próximo, pero su postura no prosperó.

¿Llegará la UCR al objetivo de volver al poder? Difícil hoy saberlo. Primero deberá validar el resultado en la provincia de Buenos Aire el 14 de noviembre y, más adelante, sortear la interna con el PRO que presentará sus candidatos y que además son de peso Pero algo los entusiasma: el resultado en provincia, en donde se define en definitiva el poder en Argentina, les sirvió como aglutinador del partido en todo el país.

O dicho de otra manera: el radicalismo del interior se terminó encastrando en el bonaerense, después de más de veinte años en los que la UCR no lograba un buen resultado electoral en ese distrito clave. Y aquí es donde encaja la figura de Facundo Manes, hoy por hoy, quien más chances tiene de encabezar en 2023.

En la discusión con el PRO, además, creen haber equilibrado fuerzas después de más de seis años de predominancia interna del partido surgido en Capital Federal. La llave de lo que ocurrirá en los próximos meses, hay que encontrarla por ahora en el plan de este frente de oposición por presentarse ante la sociedad con mayor solidez y propuestas con las que se presentaron en 2015. Todo ello, sostienen, antes de definir las candidaturas en un escenario político en el que lo que predomina es la incertidumbre. A decir verdad, los radicales no saben qué sucederá después del 14 de noviembre en Argentina. Pero lo que sí avizoran es que nada de lo que pasará, será bueno.

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