Drones e Inteligencia Artificial, a un paso de una nueva era

Tecno 17 de octubre de 2021 Por Hernán Gómez
Los drones se han consolidado como la nueva aviación. La industria se impone frente a la burocracia de las diferentes entidades regulatorias de varios países que, lentamente, van detrás del hecho técnico sin alcanzarlo.
dron

Nos focalizaremos en los drones como productos aeronáuticos. En el tema que nos ocupa, no nos referimos a los drones de juguete. Sin embargo, destacamos que, a pesar de su éxito masivo, pueden traer aparejadas ciertas consecuencias antijurídicas como la violación del derecho a la intimidad.

Más allá de las diferentes denominaciones jurídicas y técnicas, todos hemos escuchado este término: drones. Estos equipos son considerados aeronaves por la Organización de Aviación Civil Internacional desde hace más de una década.

Las naciones que advirtieron estratégicamente esta nueva aviación están integrándola en su espacio aéreo junto a la aviación tradicional. Estos países matriculan determinados equipos y por tanto garantizan y amplían los derechos desde el prisma de la integralidad del derecho aeronáutico, proyectando el crédito hacía la industria. Mientras tanto, se avanza en los llamados drones autónomos, es decir, los operados sin tripulación humana y/o comandados mediante inteligencia artificial.

Los drones parecen literatura de ciencia ficción, pero no lo son

Hoy ya están los prototipos experimentales de los fabricantes, presentados ante las autoridades aeronáuticas más importantes del mundo, en proceso de certificación aeronáutica. Lo sano es ampliar la frontera de los derechos, para impulsar a la industria, sin que ello implique burocratizar aún más el sistema.

Desde el diseño de estas aeronaves, la ingeniería aeronáutica, electrónica y de sistemas presenta matices revolucionarios que se proyectan hasta la fabricación y la certificación de estos productos. Se suman componentes técnicos y tecnológicos novedosos a la industria que alteran notablemente el management de las empresas aeronáuticas tradicionales.

Así, por ejemplo, aparecen en el nuevo escenario componentes de vida útil limitada más breve o multiplicidad de software y hardware que implican una nueva estructura de costos. Por si esto fuera poco, la responsabilidad del fabricante de drones suma particularidades que requieren la creatividad de los juristas.

Por último, nos queda la operación. Decíamos que algunos de estos equipos serán autónomos y operados mediante inteligencia artificial. La gestión de la seguridad operacional prima en la industria, por lo tanto, sólo se certificarán aeronavegables cuando aquella esté garantizada con los altos estándares aeronáuticos.

La operación de estos equipos no será exclusivamente desde o hacia los aeropuertos tradicionales y así, podrán despegar y aterrizar verticalmente desde vertiports u operar integradamente desde aeropuertos comerciales.

Entendemos que en el futuro próximo el desafío será comercial, no técnico, pues la ingeniería solucionó y resolverá los temas pendientes. En el trabajo aéreo, estos ganan lugar, sencillamente, porque los costos se imponen, pero cuando en su momento se autorice el transporte de personas, se pondrá en evidencia cómo responderán los pasajeros.

Mientras tanto, Israel o los Estados Unidos ya han autorizado que algunas compañías aéreas tradicionales de carga, afecten a sus especificaciones de operación a estas nuevas aeronaves: los drones.

(*) El doctor Hernán Adrián Gómez es codirector del Posgrado “Drones: Sistema Jurídico Interdisciplinario”, de la Universidad Católica Argentina en alianza con el Instituto Latinoamericano de Aviación Civil (ILAC).

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