El Pentágono blinda Washington para la asunción de Joe Biden

Mundo 13 de enero de 2021 Por Susana Dicastro
Desplegarán 15.000 efectivos de la Guardia Nacional por temor a nuevas protestas violentas de seguidores de Donald Trump. Habrá tres veces más soldados que en Irak y Afganistán juntos.
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Pentágono como un clara señal de advertencia del peligro que representa el extremismo local. Ante el temor a nuevos desmanes en la capital durante los actos de investidura de Joe Biden el 20 de enero, desplegarán hasta 15.000 efectivos de la Guardia Nacional, es decir tres veces más soldados que los que hay ahora en países como Irak o Afganistán.

Según el sitio Business Insider, a partir del 15 de enero en ambos países de Medio Oriente la cifra será reducida a unos 2.500 soldados, es decir 5000 en total tras dos décadas de guerra. En cambio ya hay unos 6.200 integrantes de la Guardia operativos en Washington y se prevé un total de 10.000 para el próximo fin de semana, mientras que otros 5.000 se sumarían el día de la investidura de Biden, el 20 de enero.

“Las tropas ayudarán a las agencias federales y del Distrito con misiones de seguridad, logística, comunicaciones y enlace”, dijo el jefe de la Oficina de la Guardia Nacional, el general Daniel Hokanson, al sitio Military Time. Según confirmó el Departamento de Defensa este miércoles , fueron autorizados a estar armados.

Además del masivo despliegue de soldados, hay bloques de hormigón que cierran los ejes principales del centro de la ciudad y enormes barreras metálicas que rodean muchos edificios federales, incluida la Casa Blanca.

La Policía del Capitolio, el Pentágono y la Guardia Nacional fueron criticados por su respuesta lenta el miércoles pasado, cuando la sede del Congreso de Estados Unidos, fue invadida por miles de seguidores de Trump que desbordaron a un cuerpo de seguridad del recinto sin personal suficiente ni preparación adecuada. El caos dejó cinco muertos, entre ellos un policía y una mujer que fue baleada por un agente.

Varios agentes fueron acusados de mostrarse demasiado complacientes con los trumpistas, entre ellos uno que se sacó una selfie junto a varios de los asaltantes, mientras que otro se puso la gorra roja con la leyenda ‘Haz América grande otra vez’ (MAGA, por sus siglas en inglés) que identifica a los seguidores del republicano.

El medio al “terrorismo supremacista blanco”

En octubre, el Departamento de Seguridad Nacional publicó un informe advirtiendo que los supremacistas blancos violentos eran la “amenaza más persistente y letal en la patria”. En octubre, el FBI detuvo a 13 supremacistas blancos que querían secuestrar a la gobernadora de Michigan e “instigar una guerra civil” y durante el asalto al congreso un seguidor de Trump fue detenido con un rifle semiautomático y tenía 11 cócteles molotov en su auto.

El FBI y varios expertos en seguridad señalaron que los seguidores más extremos de Trump, que al igual que él niegan su derrota en las elecciones de noviembre, habían prometido en redes sociales recurrir a la violencia en la capital y otras ciudades del país. El documento, que recopila información de varias agencias federales, sostiene que grupos de extrema derecha están promoviendo un nuevo “asalto” en caso de que Donald Trump sea destituido antes del traspaso de mando, en una semana.

El FBI también reveló que investiga amenazas sobre Biden así como sobre la vicepresidenta electa, Kamala Harris, y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, había pedido este lunes al Departamento de Seguridad Nacional reforzar la seguridad en torno al Capitolio de cara a la de investidura. “Tengo miedo por nuestra democracia porque tenemos facciones muy extremas en nuestro país que están armadas y son peligrosas. El ‘trumpismo’ no morirá el 20 de enero”, alertó Bowser, quien ya emitió hace días una orden para extender el estado de emergencia y el toque de queda en Washington durante 15 días más.

La supuesta incitación a la violencia por parte de Trump se tradujo en un aumento de la presión para que abandone el cargo antes de la ceremonia de investidura. Además propició la apertura este miércoles de un juicio político o ‘impeachment’ en su contra por “incitar a la insurrección”. El mandatario calificó de “totalmente ridícula” la medida y aseguró que generaba “una ira inmensa” en todo Estados Unidos.

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