Una visita al Salón de Múnich: transformarse para no morir

Más Noticias El lunes Por VOCES ESCRITAS / REDACCIÓN
Atronadores sonidos de motores a explosión, inmensos pabellones cerrados con stands kilométricos. Autos, autos y solo autos. La vieja fórmula de las exposiciones de automóviles llegó a su fin, y el reciente Salón del Automóvil de Múnich, en Alemania, ratificó el cambio de rumbo.
IAA de Múnich 2021

El IAA Mobility pone el énfasis en una palabra clave: “movilidad”. Y no solo eso, sino que viene a reemplazar al mítico Salón de Frankfurt, que tuvo su última edición en 2019 después de 70 años. Como este último, el IAA Mobility de Múnich se celebrará los años impares, alternando con otro peso pesado: el Salón de París.

La crisis de los salones tradicionales lleva años y la agitan, entre otros factores, el auge de las redes sociales que ya no dejan modelos sin conocer, los elevadísimos costos de participar, el auge de las ferias tecnológicas (muchas marcas las prefieren) y el cambio de paradigma en la industria automotriz: el auto -contaminante- ya no es políticamente correcto y la tendencia mundial es a retirarlo de las ciudades.

Las muestras de autos, otrora “templos” de un esquema de movilidad centrado en el automóvil, hace mucho que acusaron el golpe. La pandemia y las cancelaciones masivas fue otro cross a la mandíbula. En ese contexto, el IAA de Múnich parece ser la primera propuesta concreta de algo diferente con cierta identidad propia, y no simplemente un salón desinflado.

Los seis días que duró alcanzaron para marcar el regreso de las grandes exposiciones de autos en el Viejo Continente, y dejar más que claro que el formato tradicional de las expos de autos murió.

La propuesta fue distinta: las novedades de las marcas estaban expuestas en un predio ferial, pero también en diferentes puntos de atracción de la ciudad, muchos al aire libre. Entre estos últimos y el “salón” había 12 kilómetros de “Blue Lane” (carril azul), un camino donde la gente podía realizar test drives y probar las diferentes soluciones de movilidad. Allí se concretaron 7000 test drives en 250 vehículos sustentables.

Según los organizadores, fue todo un éxito en los apenas seis días que duró: con más de 400.000 visitantes, en promedio asistió un 32% más de público que al último Salón de Frankfurt (2019), incluso con restricciones por la pandemia.

Además, un dato fundamental para la industria: del total de visitantes más del 67% tenían menos de 40 años. Hubo 744 expositores que mostraron sus últimos lanzamientos y entre ellos, además de automotrices, hubo 75 empresas de bicicletas y 78 startups.

¿Cuál es entonces el gran cambio? Que el centro de gravedad ya no son los autos, sino la movilidad entendida de una manera más amplia. Por eso en la capital de Baviera -donde sí se suspendió el tradicional Oktoberfest que debía arrancar este fin de semana- se habló de monopatines eléctricos y de vehículos autónomos.

En lo que a automotrices se refiere, dijeron presente Audi, BMW, Mercedes-Benz, Porsche y Volkswagen (las locales…), junto con Renault, Dacia, Hyundai, Ford, MINI y las chinas Wey y Ora.

Un listado que sin duda deja en evidencia uno de los puntos flacos de la muestra, la ausencia de muchísimas marcas como Ferrari, Volvo, Toyota, Honda, Rolls Royce, GM y todas las del gigante Stellantis: Abarth, Alfa Romeo, Chrysler, Citroën, Dodge, DS, Fiat, Jeep, Lancia, Maserati, Opel, Peugeot, RAM y Vauxhall.

El foco estuvo puesto en los autos completamente eléctricos. No ya como lo que se viene, sino como lo que está en los concesionarios. Por eso a nivel producto la muestra tuvo poco y nada de interés para el mercado argentino en términos de próximas novedades.

Si en los últimos salones del automóvil los motores a combustión se “escondían”, aquí ya casi no existen.

Los organizadores definen el IAA de Múnich como una plataforma de movilidad del futuro. Y tal vez lo sea. Por lo pronto, apenas finalizado, ya se conocieron las fechas del próximo: del 5 al 10 de septiembre de 2023. Organización alemana.

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