El Papa Francisco sobre Mamerto Esquiú: ¡Por fin un beato argentino!

Provinciales 05 de septiembre de 2021 Por Susana Dicastro
Tras celebrar el Ángelus dominical, el Sumo Pontífice pidió que el Beato catamarqueño “nos ayude a unir siempre la oración y el apostolado y a servir a la paz y a la fraternidad".
Esquiu-Papa

“Un celoso anunciador de la Palabra de Dios para la edificación de la comunidad eclesial y civil”, dijo definió el Papa Francisco al Beato Mamerto Esquiú, cuya ceremonia de beatificación se celebró ayer en San José de Piedra Blanca de nuestra provincia, y animó a que su ejemplo “nos ayude a unir siempre la oración y el apostolado y a servir a la paz y a la fraternidad.

“Ayer, en Catamarca, Argentina, fue beatificado Mamerto Esquiú, fraile menor y obispo de Córdoba. ¡Por fin un beato argentino!”: dijo con alegría el Sumo Pontífice mientras celebraba el Ángelus dominical.

Sobre la vida del fraile catamarqueño

Mamerto Esquiú nació el 11 de mayo de 1826 aquí, en esta localidad de Piedra Blanca, en la provincia de Catamarca. Su familia era religiosa y trabajadora. Ingresó a la Orden Franciscana de Hermanos Menores (O.F.M.) donde profesó los votos religiosos de pobreza, castidad y obediencia y se ordenó sacerdote, a los 22 años, el 18 de octubre de 1848. Se esmeró en la enseñanza y en la predicación. Desde joven enseñó filosofía y teología y también fue maestro de niños.

Como sacerdote se dedicó al sacramento de la penitencia y a la dirección espiritual. En 1862 se trasladó al Convento franciscano de Tarija en Bolivia, en búsqueda de una vida religiosa más regular y retirada, dedicándose a la enseñanza de la teología.

En 1864 se traslada a Sucre, capital de Bolivia, a pedido del Arzobispo del lugar, para enseñar en el Seminario. En el año 1872 viajó como misionero a Perú y Ecuador. Y al año siguiente regresa a Tarija. En 1876 viajó a Roma y a Tierra Santa.

En Roma, Esquiú se encuentra con el General de la Orden Franciscana, que dispone que regrese a Catamarca para trabajar por el restablecimiento de la vida común en los conventos. Así, después de 16 años de estar ausente, regresa a Catamarca en 1878.

En 1880 es nombrado Obispo de Córdoba. En su segundo año como Obispo, fue a la Rioja, que pertenecía a su diócesis, a visitar a sus fieles y administrar los sacramentos. Y en el viaje de regreso a su sede episcopal de Córdoba, murió el 10 de enero de 1883, en la posta catamarqueña de El Suncho. Tenía 56 años de edad.

(De la homilía del Cardenal Luis Villalba, en la Santa Misa con el Rito de Beatificación de Fray Mamerto Esquiú, el sábado 4 de setiembre de 2021)

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