¿El Papa Francisco está pensando en renunciar?

Mundo 29 de agosto de 2021 Por Sergio Rubin
El sumo pontífice se sometió recientemente a una operación por divertículos en el colon y hay quienes dicen que su salud está deteriorada, pero los que vaticinan su dimisión probablemente están movidos por un deseo personal y no por la realidad.
Papa

Pese a que no tuvo un gran impacto mundial, sí concitó mucha repercusión en la Argentina la especulación publicada recientemente por el diario italiano de derecha Libero en el sentido de que el Papa Francisco estaría considerando renunciar al pontificado como consecuencia de un deterioro de su salud. De hecho, en los últimos días los artículos que se hicieron eco se contaron entre los más consultados en los portales de noticias del país y hubo numerosos comentarios en radio y televisión. ¿Pero tiene algún asidero?

Por lo pronto, el medio periodístico que publicó la especulación carece de una gran credibilidad y, además, lleva adelante una campaña contra Francisco en el marco de la cual afirma, curiosamente, que Benedicto XVI no renunció. Su vaticanista (periodista experto en el quehacer del Vaticano), Antonio Socci, basó la hipótesis de la presunta dimisión en un insustancial argumento: que en diciembre Jorge Bergoglio cumplirá 85 años, la misma edad que tenía su predecesor cuando renunció.

En verdad, lo que está detrás de esta especulación es la presunción de un supuesto debilitamiento de la salud de Francisco a partir de la operación a la que fue sometido el 4 de julio por divertículos en el colon. En aquel momento, algunas circunstancias que rodearon a la cirugía y la escueta información que suministraba la oficina de prensa de la Santa Sede dieron lugar a interpretaciones sombrías sobre el estado físico de primer Papa jesuita y latinoamericano.

El sitio de información vaticana Il Sismógrafo, muy consultado por los periodistas, había advertido a las 48 horas de la intervención quirúrgica que “la enfermedad que ha castigado al Papa Francisco es severa y degenerativa”. Aventuraba que “podría ser también crónica”. Y vaticinaba que “ciertamente el Santo Padre regresará al Vaticano para reanudar su camino tras las huellas de Pedro, pero no será más el mismo; vivirá -decía- con muchos límites físicos”.

Es cierto que sorprendió que se haya informado de la cirugía el mismo día de su realización, a pesar que se dijo que era una operación programada. Además de que se haya efectuado un domingo a la tarde y en un mes de vacaciones veraniegas en el hemisferio norte. También llamó la atención lo prolongada que terminó siendo. De hecho, el comunicado sobre su resultado se fue demorando y, finalmente, se difundió casi a la medianoche.

Con el tiempo se supo que lo prolongada que fue la intervención se debió a que no pudo ser por la técnica laparoscópica como consecuencia de las cicatrices que le habían quedado de otra operación de hacía más de 40 años y se debió optar por el método tradicional. Como debieron extraerle una parte del colon, el corte no fue menor y determinó varios puntos de sutura que alargaron el tiempo de convalecencia en el hospital.

Los estudios posteriores del material extirpado no arrojaron resultados preocupantes y su recuperación fue en las siguientes semanas muy buena, según aseguran quienes lo frecuentan. En los últimos días volvió a almorzar y cenar en el comedor de la residencia de Santa Marta y, de a poco, va retomando el ritmo de su actividad, que no se resintió porque su recuperación coincidió con el receso veraniego.

La primera prueba importante de su estado físico será el viaje que hará entre el 12 y el 15 de setiembre a Hungría y Eslovaquia. De todas formas, y si bien la cirugía le quitó un malestar que solía aquejarlo, no debería sorprender que a partir de ahora dosifique su actividad en función de su edad. Ya a la vuelta de su viaje a Irak, en marzo pasado, había admitido que se cansó más de lo habitual.

En ese sentido, el vaticanista de Il Sismógrafo, Luis Badilla, acaba de afirmar que Francisco ya antes de la cirugía había comenzado a limitar su calendario de viajes y vaticinó que de ahora en adelante “hay que excluir los viajes intercontinentales”. De ser certero su pronóstico, confirmaría que Jorge Bergoglio no visitaría su país.

Pero quienes lo rodean aseguran que “más allá de que, como todo mortal, está en manos de Dios”, hay Francisco para rato. Y no dudan de que los que vaticinan su inminente renuncia están movidos por un deseo personal, no por la realidad.

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