200 años del Archivo General de la Nación

Más Noticias 28 de agosto de 2021 Por VOCES ESCRITAS / REDACCIÓN
Para conmemorar el bicentenario de este emblemático organismo, conversamos con su actual director, Pablo Fontdevila, sobre la importancia de poseer un acervo documental general y nacional.
Archivo General de la Nación

Creado el 28 de agosto de 1821, el Archivo General de la Nación fue primero bautizado como "Archivo de la Provincia de Buenos Aires". En aquel momento, ya habían pasado once años de la gesta revolucionaria, pocos menos del fin de las guerras de Independencia en suelo rioplatense y apenas uno del colapso del gobierno centralista del Supremo Directorio.

En Buenos Aires había un nuevo gobierno provincial que estaba administrado por el general Martín Rodríguez que había nombrado a Bernardino Rivadavia, representante diplomático en Europa, su ministro de gobierno. Bajo esta administración se implementaron una serie de medidas, luego conocidas como "Reformas Rivadavianas", que aspiraban a modernizar el gobierno bonaerense inspirándose en el liberalismo europeo.

Entre tantas reformas se encontró la creación del Archivo General de la Provincia, cuyo objetivo inicial era ayudar a conocer la historia de la forma más exacta posible, pero también, y quizás especialmente, contribuir a la administración de gobierno permitiéndole “más prontitud y acierto en sus despachos”. Esto se tornaba central justamente cuando los reclamos al Estado, como consecuencia de la propia Independencia, eran permanentes. En efecto, Rivadavia consideraba que un Estado moderno y eficiente, no sujeto a las arbitrariedades de la autoridad, no era posible sin un archivo general.

Incluso su primera instalación en la Manzana de las Luces, junto a otras instituciones de igual relevancia creadas con el mismo espíritu reformista, nos habla de lo que se esperaba del nuevo organismo: echar luz sobre la administración. Desde el archivo se consultaba el pasado pero con el fin de resolver el presente y avanzar hacia el futuro.

En 1884 el Archivo General de la Provincia finalmente fue federalizado, convirtiéndose en el Archivo General de la Nación. Con los años el Archivo General no solo ganó en acervo documental y en edificios ocupados, sino en obligaciones con toda la ciudadanía ya que hoy en día, no solo es el lugar donde los eruditos buscan las fuentes de la historia nacional y el Estado los antecedentes para su mejor funcionamiento, sino también es donde la ciudadanía puede acudir buscando las garantías de sus derechos civiles y políticos. Un Archivo moderno se piensa al servicio de toda la sociedad.

El Archivo cuenta con un nuevo edificio acorde a las necesidades y desafíos que tiene que encarar en el siglo XXI. A finales de 2020, inició el traslado de su acervo documental (más de 25 kilómetros de documentación) hacia esta nueva sede, ubicada en el barrio de Parque Patricios.

Sus procesos de trabajo han evolucionado a lo largo de los años: de ser una institución que a principios del siglo XX únicamente conservaba documentación escrita en papel, hoy en día conserva documentación fotográfica, audiovisual y sonora, producidas en soportes analógicos, pero también electrónicos. Por esta razón a la preservación integral se sumó la preservación digital, además de la identificación, clasificación y descripción a partir de parámetros internacionales. Asimismo la difusión de estos documentos que narran la historia, el funcionamiento de las instituciones y garantizan los derechos de la ciudadanía comenzó a realizarse a partir desde múltiples formatos, promoviendo así su acceso más allá de las ubicaciones espacio-territoriales.

Actualmente, Pablo Fontdevila es el director general del Archivo General de la Nación. Cuenta con amplia experiencia en gestión pública y desarrollo tecnológicos, factores que fueron clave a la hora de definir su designación al frente de la AGN. A continuación, Fontdevila nos cuenta más sobre este organismo que integra el Ministerio del Interior, encargado de garantizar un acceso democrático y federal de los documentos que conservan la historia, la memoria y los derechos de los argentinos y las argentinas.  

-¿Qué es lo más importante de que un país posea un archivo general nacional?

-Lo más importante es garantizar la preservación y el acceso a documentos que reflejan nuestra Historia, que atesoran la Memoria y que nos dan acceso a los derechos sociales y políticos conquistados por el pueblo argentino.

-Hay quienes consideran que un archivo es un cementerio de objetos, pero en realidad es más un lugar donde nacen los hechos y la historia. Más que un certificado de defunción es uno de nacimiento. ¿Comparte esta idea? 

-Comparto. Esos "certificados" atestiguan por los acontecimientos vividos y dan pie a la mirada que, desde el presente, nos hacemos todos; y cada uno con su óptica particular sobre estos mismos.

-Cada documento de archivo es objeto de múltiples interpretaciones. Más allá de la subjetividad e intención de los investigadores, ¿cada momento histórico le imprime el suyo? ¿Inciden los estilos de época a la hora de leer un documento? 

-Me parece que sí. Vemos el pasado sumergidos en el contexto del presente; pero también, casi siempre, tratando de imaginar el porvenir. Por esta razón, la objetividad está atravesada por la cultura y el contexto, además de las cosmovisiones.

-¿Cuáles son las tareas indispensables que se realizan en el Archivo General de la Nación?

-Por un lado, la preservación de documentos en distintos soportes, sean estos escritos, fotográfico, sonoros o visuales; lo que supone tratar con papel, acetato o grabaciones. La preservación incluye, además, la vigilancia de las condiciones ambientales en la que se guardan esos objetos. Por otro lado, la clasificación y descripción de los fondos, series y objetos archivísticos, utilizando recursos tecnológicos y estándares internacional de calidad. Hemos incorporado el software libre AtoM, desarrollado por el Consejo Internacional de Archivos para llevar adelante esta tarea. Finalmente, quiero mencionar el acceso a estos fondos y descripciones por los especialistas como por el gran público. Estamos avanzando en procesos de digitalización que permitan el acceso remoto y universal.

-¿Qué características debe tener un archivista profesional?

-Algunas de las características que deber tener es entender la naturaleza de esta actividad, interiorizarse sobre el enorme desarrollo en la estandarización de normas, empaparse acerca del uso de las tecnologías informáticas en materia archivística y aprender las técnicas de preservación. 

-En materia de autenticidad, ¿cuáles son los procesos para constatar la originalidad de un documento? ¿Ha habido casos de falsificación?

-La falsificación es una amenaza cierta. Y las metodologías para hacer una verificación de autenticidad son numerosas, según sea el material de soporte de la información. Tampoco son tan comunes los casos de falsificación que sí son mucho más frecuentes en materia de objetos de arte. La autenticidad de los documentos en los Archivos la trabajamos evaluando los caracteres internos y externos de estos mismos. Es decir, analizando ciertas características que nos dicen si ese documento coincide con lo que dice ser. Un ejemplo muy básico, si estuviera bajo análisis un decreto presidencial, lo que se evalúa es si ese documento tiene la firma del presidente o presidenta, si la fecha coincide con la de su gestión, si se encuentran los sellos correctos y si el foliado es correlativo. Además, si el gramaje del papel es el exacto (los decretos presidenciales tienen un gramaje especial), entre muchas otras cosas. Si algún elemento no coincide, la autenticidad está en tela de juicio. Otro ejemplo simple: si un documento es presentado como un decreto presidencial, pero faltan las firmas correspondientes, eso no puede ser un decreto auténtico. Cabe aclarar que en los archivos no evaluamos si los documentos dicen verdades o mentiras en su contenido, eso corresponde a los investigadores. A nosotros nos interesa saber aquello: que las características del documento coincidan con las que debería tener. Por otro lado, si bien ha habido casos de falsificación, ninguna vinculada a la documentación del Archivo General de la Nación. La falsificación suele ser más frecuente, como mencionaba, en el caso de las obras de arte.

-¿Los investigadores tiene acceso a todo el material del AGN? Actualmente, ¿se puede visitar el AGN?

-Efectivamente, salvo en los casos de información clasificada. Desde ya que el organismo tiene la responsabilidad de dar cumplimiento tanto a las normas que regulan el acceso a la información pública como a las que establecen la protección de datos personales. Hoy, el archivo atiende en forma remota con las restricciones que imponen las disposiciones generadas por la crisis sanitaria COVID-19. En cuanto sean levantadas, atenderemos en Sala de Consulta con el sistema de turnos que desarrolló el organismo y con las medidas de distanciamiento, aforo, ventilación y uso de tapabocas determinadas en los protocolos.

Canal Encuentro se suma a los festejos por los 200 años del AGN

Para celebrar el bicentenario del origen del Archivo General de la Nación, Canal Encuentro rinde homenaje con dos producciones, y homenajear así a esta emblemática institución, ligada a la historia  argentina y a la construcción de la patria con la premisa de su triple función social: preservar la historia, custodiar la memoria y garantizar el ejercicio de los derechos individuales y colectivos.

El refugio del tiempo. 200 años del AGN, la primera producción, a través de la mirada de sus trabajadoras y trabajadores, transita la vida del archivo desde su creación, el 28 de agosto de 1821, hasta la actual mudanza a su nueva sede, diseñada especialmente para albergar el patrimonio que hace a la Argentina y a su memoria. Se trata de 200 años que atraviesan ciclos vitales y políticos del país, un acervo que atestigua el esfuerzo por preservar la documentación.

La segunda, 200 historias destacadas, a partir de la consigna “Historia, memoria y derechos”, se proponen doscientas piezas audiovisuales que visibilizarán hitos destacados conservados en fílmico, fotos o documentos escritos, que son patrimonio de nuestra nación y ahora están a disposición de todos y todas.

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