“Rápido y furioso 9″, el tanque esperado para animar el regreso al cine

Espectáculos 24 de junio de 2021 Por Susana Dicastro
La saga fierrera, protagonizada por Vin Diesel, cumple veinte años y promete nuevas entregas por venir. Más de dos horas y media de lo esperable, un combo pensado para verse y escucharse en una sala.
Rápido y furioso 9

En el final de la quinta entrega, la mejor de la saga, Dom Toretto (Vin Diesel), Brian O’Conner (Paul Walker) y los demás integrantes de la familia fierrera cumplen cada uno su sueño, después de repartirse un container lleno de billetes. Autos veloces, chicas bonitas, playas escondidas y una última carrera entre los dos amigos.

Doce años después, y con más de uno de atraso, llega Rápido y Furioso 9. Walker ya no está, y tuvo su despedida en la séptima parte. Dom Toretto ha formado su propia familia con Letty (Michelle Rodriguez) y honra la clásica introducción de una vida tranquila y retirada hasta que los problemas vuelven a golpear la puerta.

Con el histórico director taiwanés Justin Lin otra vez detrás de cámaras, y a cargo del guion (junto a Daniel Casey), no hay en este nuevo episodio, de dos horas y media, picos de creatividad que lo acerquen a los mejores momentos de la quinta o la sexta. Sí hay lo esperable, en una franquicia que fue ganando músculo, velocidad (si eso es posible) y presupuestos monumentales a la altura de su éxito. En una especie de continuo de acción que lleva a los personajes por todo el mundo, con persecuciones que ya pasaron el límite de lo delirante y el supuesto magnetismo de Vin Diesel confirmando aquello de que con la presencia basta.

Su hermano Jacob (John Cena) es aquí el villano, con sus mercenarios y la sofisticada Cipher (Charlize Theron). Porque lo familiar sigue siendo el núcleo de (cierto) sentido: Rápido y Furioso 9 arranca con un prefacio que muestra a un adolescente Dom enfrentando la muerte de su padre. Por supuesto, en una carrera, con los motores calientes.

Si poco más de cien mil personas fueron al cine en el primer finde largo con salas abiertas en el AMBA, el estreno de esta película augura esperanzas de revitalización taquillera. Pensada para verse y escucharse en un cine, si quiere con pochoclo en mano, como quien va a reencontrarse con viejos amigos.

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