Adolescentes en pandemia: cómo tratar la depresión

Más Noticias 14 de junio de 2021 Por VOCES ESCRITAS / REDACCIÓN
Se lo considera el trastorno mental de este siglo. Alrededor de 300 millones de personas lo sufren en el mundo y es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.
La depresión en jóvenes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la depresión es el trastorno mental de este siglo. Según sus cálculos, alrededor de 300 millones de personas lo sufren y, de hecho, es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. Por eso, es fundamental -si tenemos hijos o familiares adolescentes- estar atentos a los posibles síntomas que denoten problemas.

Según la Biblioteca de Medicina de Estados Unidos, la depresión consiste en sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. Si bien la mayoría de la gente atraviesa por eso en algún momento de sus vidas, los síntomas suelen durar poco. En aquellos casos donde estas señales se prolongan en el tiempo, se considera que existe una depresión clínica, ya que estos sentimientos (que también incluyen la ira y la frustración) interfieren con la vida diaria del individuo afectado.

Pero, ¿cómo detectar un estado depresivo? La doctora Janna Gerwitz O’Brien, pediatra de la Clínica Mayo, le explicó a Con Bienestar que hay señales en los adolescentes que deben llamar la atención de los adultos:

Irritabilidad excesiva o ánimo generalmente deprimido.

Problemas para dormir o sueño excesivo.

Ganancia o pérdida de peso repentina.

Descenso brusco de las notas escolares.

Pérdida repentina de interés por las actividades que solía disfrutar.

Sentimientos de tristeza, los cuales pueden incluir episodios de llanto sin razón aparente.

Frustración o sentimientos de ira, incluso por asuntos menores.

Sentimientos de desesperanza o vacío.

Estado de ánimo irritable o molesto.

Pérdida del interés o del placer en las actividades cotidianas.

A su vez, la profesional señaló que la depresión “puede afectar a los adolescentes de toda procedencia, de todo contexto y de apenas 12 años o menos de edad, e incluso a los jóvenes en los primeros años de adultez”. En esa misma línea, un estudio científico demostró que el uso excesivo de las redes sociales aumenta la presencia de este trastorno entre las adolescentes: las menores de 14 años tienen el doble de posibilidades de sufrirlo que los varones.

El tema tiene importancia, sobre todo cuando se pone en contexto: según Gewirtz O’Brien, en el marco de la atención médica primaria, la depresión no se identifica en alrededor del 50% de los jóvenes que la tienen. “Por eso, cuando alguien busca ayuda, cuando un adolescente nos dice que está preocupado, deprimido o que piensa en hacerse daño, hay que tomar el asunto muy en serio”, advirtió. Eso significa realizar una consulta con un profesional de la salud.

Depresión de adolescentes en pandemia

Por su parte, Sergio Rojtenberg, psiquiatra y psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA), señaló que hay que estimular la esperanza: “Esta pandemia va a pasar. Ya sea con vacunas, el aislamiento, el confinamiento, lo que sea, pero esto va a pasar. Es temporario. La peor cosa que nos puede pasar es pensar que la pandemia no se va a terminar más. Otra cosa importante es que nos tenemos que acompañar unos a otros. Tenemos que estar con el otro, conectarnos, ya sea por zoom o por teléfono”, resaltó.

En lo que refiere a los adolescentes, dijo: “Cuando el adolescente se encierra, pierde el contacto con los amigos, deja de estudiar, de chatear, de hablar con sus pares, y se lo ve triste, sin ganas de comer, o se la pasa todo el día tirado en la cama, ahí ya es otra cosa. Ya no se trata del lenguaje adolescente monosílabo, sino que tenemos que empezar a pensar en depresión. Se pierde el aspecto vital del empuje y se empiezan a cerrar cada vez más. Los adolescentes son particularmente sensibles a los estímulos sociales. Escuchan todo el tiempo hablar de desempleo, muerte, enfermedad, coronavirus, alcoholismo, y todo eso les llega y les afecta. Entonces no es una ola, es un tsunami arrasador”.

Para el especialista, la escuela cumple un rol esencial en los adolescentes: “El grupo de compañeros y la escuela, son momentos de metabolización de las ansiedades y eso actualmente está ausente”. Seguidamente, explicó que la resiliencia es la capacidad que tienen las personas de superar un evento traumático, pero en el caso de los menores, les hace falta un tutor. “Los tutores son los mayores. Como adultos tenemos que ser un modelo sobre el cuál ellos se identifiquen con nosotros. Un caso de superación es el de Lionel Messi, quien enfrentó su problema de crecimiento e hizo un tratamiento para superarlo y mírenlo ahora. Es importante que los padres les enseñen a sus hijos que aunque vengamos de abajo, todo se puede”, concluyó.

TN

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