Pablo Alarcón: cómo encarar la pandemia con humor y talento

Espectáculos 28 de mayo de 2021 Por Susana Dicastro
Es un actor de sólida trayectoria. Pero también es músico y cocinero. Con esas herramientas inventó un sistema novedoso de teatro a domicilio.
Pablo Alarcón

Pablo Alarcón es actor y cocinero. Se hizo inmensamente famoso por su papel como el infame doctor Caride en la novela de Celia Alcántara Rosa de lejos, que en 1980 dirigió María Herminia Avellaneda. A esa altura sin embargo, tenía ya en su haber una sólida trayectoria en el teatro, el cine y la televisión.

Hizo Drácula, dirigido por Sergio Renán. Fue Mitch en Un tranvía llamado deseo a cargo de Julio Ordano. Integró ¡Amor! ¡Valor! ¡Compasión!, dirigida por Alberto Ure. Representó a Valentín Arregui en El beso de la mujer araña, en la puesta de Mario Morgan y anticipó su éxito actual con El cocinero, una deliciosa -cabe el adjetivo- puesta donde Alarcón, con el uniforme formal de la profesión, cocinaba en escena, daba recetas, contaba historias sobre la comida y tocaba la armónica acompañado por su propia banda. También hizo teatro en Italia, Puerto Rico y Nueva York. En el cine, fue dirigido por Fernando Ayala, Hugo Fregonese, Mario David, Enrique Carreras y Héctor Olivera. Además, desarrolló una fecunda carrera en la televisión. Más allá de las telenovelas y las comedias, fue una figura destacada en ciclos celebrados como Alta comedia.

Pablo Alarcón nació en Pellegrini, provincia de Buenos Aires, hace más de setenta años. Muy joven se trasladó a Pacheco: durante el día trabajaba en una fábrica; de 6 a 12 cursó el secundario y en los fines de semana hacía teatro. Eventualmente llegó a Buenos Aires; trató de meterse en los canales de televisión pero no lo dejaban entrar. Sin embargo, encontró la manera de distraer a un guardia, entró y comenzó a recorrer Canal 13. Veía pasar a las figuras cuando se cruzó con la destacada productora María Inés Andrés y le habló. “Soy actor”, le dijo. “Muy bien -dijo ella -tengo un papel para vos”. Eso fue todo. Él era joven, rubio, tímido y educado. Así comenzó una carrera que nunca se detuvo... hasta ahora, por razones de fuerza mayor.

Cuando comenzó la pandemia, con las salas cerradas, se le ocurrió una idea: el espectáculo se llama El cocinero está frito y lo hace con su compañía: Teatro Delivery. Como su nombre lo indica, se presenta con su elenco en una casa particular, un club o un lugar a convenir y se dedica a cocinar, hacer música, organizar juegos y con su proverbial sentido del humor reflexionar sobre la comida y otros asuntos. Muchas veces alguien entre los organizadores toca algún instrumento o quiere participar de alguna manera. Se establecen relaciones, todo el mundo se divierte. A cierta altura se desmonta el escenario, se guardan los equipos y la casa, el club o donde sea queda en perfecto estado.

Las disposiciones actuales lo obligaron a cancelar varias contrataciones, pero Alarcón espera confiado que la situación cambie o bien pensará alguna otra cosa. Es un hombre de talento.

 

 

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