Cristina dejó de creer en el Frente de Todos y ya arma su propia marca para 2023

La vicepresidenta de la Nación hablará próximo viernes de nuevo, en La Plata. Tal cual sucedía antes del atentado, donde venía realizando encuentros masivos también los fines de semana, ahora será el recuerdo del Día de la Militancia.
Cristina

La vicepresidenta se apresta a relanzar Unidad Ciudadana en el acto que organizó para recordar el Día de la Militancia del próximo 11 de noviembre aunque, tal como reconoció un funcionario del Gobierno nacional, “Cristina está gigante y Perón apenas se lee”.

Esta será la segunda actividad en una semana de la actual vicepresidenta quien, el viernes pasado, anunció que hará lo que tenga que hacer para devolverle la “alegría al pueblo”.

Todo este nuevo movimiento del kirchnerismo cristinista se da luego de que Máximo Kirchner, en representación del PJ bonaerense, declaró que Alberto Fernández protagonizó junto con Florencio Randazzo y algunos actuales miembros prominentes del Gobierno nacional de una “aventura” en 2017 que derivó en la agudización del macrismo y la derecha a través de la reforma previsional que quedó trunca tras las toneladas de piedras tiradas al Congreso de la Nación.

Sin embargo, el caldo de cultivo para esta nueva presentación no es el mejor internamente y ya hay avisos de ruptura directa en la coalición gobernante y una fortísima preocupación por la situación social del Gran Buenos Aires.

Ayer, tal cual le detalló uno de los protagonistas del encuentro en el que Alberto Fernández recibió a intendentes junto con el ministro Sergio Massa, “no hablamos de la coyuntura pero si fuimos, creo, clarísimos. Si se detienen las obras y no se aumenta la ayuda social no sabemos si la gente podrá seguir soportando lo que se viene”.

Sin embargo, ese encuentro, en el que el presidente quedó muy bien con nosotros a diferencia del gobernador, que nos viene pedaleando el tema de la plata y el presupuesto”, quedó algo añejo ante la “operación que se comió Sergio (Massa) en la que aparecieron los gastos que tendrá el año que viene la empresa AYSA, que administra su esposa Malena Galmarini de Massa.

“Cómo podemos pedir ajuste después de esto”, se lamentó alguien que sigue de cerca los números oficiales y que ya supo discutir con tres ministros por los presupuestos de 2023 y los gastos en lo que queda del año.

La vicepresidenta, mientras tanto, hace como que no fuera su gobierno. Y todos suponen que es así porque recibieron la invitación correspondiente para participar de esta nueva actividad en la que hablará de futuro como si el presente solo fuera un accidente que pretende olvidar rápidamente.

Paulatinamente, la mayoría de los jefes comunales van asumiendo que podrá haber PASO, debates y hasta alguna disputa local, pero que la lapicera estará empuñada por la expresidenta de la Nación.

En el entorno de Alberto Fernández, en tanto, saben que se mantendrá abierto a cualquier tipo de sugerencia pero, aseguran, que esta vez no aflojará con respecto a las primarias. “Si lo hace, se va en febrero”, sugieren en sus cercanías.

La vuelta de un envase similar a Unidad Ciudadana es lo que más está extendiéndose dentro del peronismo, cuyos dirigentes se encuentran, también, haciéndose que le harán caso pero, tal cual lo dijo en su discurso en soledad Rodolfo “Manino” Iriart, intendentes y gobernadores “cuidarán solamente la propia”. Traducción al castellano: no harán ningún esfuerzo por otras listas que no sean las que le convienen a ellos.

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