Martino busca sepultar la "maldición mexicana" del cuarto partido

Mundial Qatar 2022 27/10/2022
Los cuartos de final son una instancia desconocida por los mexicanos fuera de su país: las dos veces que la disputaron en sus 16 participaciones se remontan a las ediciones que organizaron en 1970 y 1986.
Gerardo Martino

En los últimos casi 30 años, los mundiales de fútbol se han convertido en una competencia de cuatro partidos para el seleccionado de México, una "maldición" que el DT argentino Gerardo Martino buscará sepultar en Qatar 2022.

Los octavos de final fueron un límite infranqueable para los aztecas en las siete ediciones disputadas desde 1994: Bulgaria, Alemania, Estados Unidos, Argentina -dos veces-, Países Bajos y Brasil marcaron su salida.

Los cuartos de final son una instancia desconocida por los mexicanos fuera de su país: las dos veces que la disputaron en sus 16 participaciones se remontan a las ediciones que organizaron en 1970 y 1986.

Ingresar entre los ocho mejores seleccionados del mundo en Qatar 2022 se plantea como el objetivo de mínima para México, que compartirá el Grupo C con Argentina, Polonia y Arabia Saudita.

El seleccionado europeo de Robert Lewandowski será su primer rival, el martes 22 de noviembre a las 13.00 en el estadio desmontable 974; Argentina le tomará examen en la segunda fecha, el sábado 26 a las 16.00 en Lusail y Arabia llegará en el último turno, el miércoles 30 a las 16.00 nuevamente en Lusail.

El recorrido hacia Qatar no ha sido sencillo, especialmente para el "Tata" Martino, que se transformó en blanco de críticas de todo el ambiente del fútbol mexicano: colegas, exfutbolistas, periodistas e hinchas. "Me siento el enemigo público número 1", asumió en la cuenta regresiva del Mundial.

Hugo Sánchez, una de las máximas glorias del país, exigió su destitución; Luis Hernández, mayor anotador de México en los mundiales, le dijo a Télam que al DT "no se le tiene confianza" y Miguel "Piojo" Herrera, exDT en Brasil 2014, criticó que "nada le funciona".

Martino, de 59 años, tomó la conducción del seleccionado de México a principios de 2019, seis meses después levantó el trofeo de la Copa de Oro de la Concacaf y desde entonces su imagen se descascaró por la acumulación de frustraciones deportivas.

Los problemas futbolísticos comenzaron después de la pandemia cuando el equipo perdió dos finales con Estados Unidos, su mayor rival en la región, y sufrió más de la cuenta para asegurar su clasificación a la Copa del Mundo.

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