La provincia argentina en la que nadie quiere invertir

Hay un pelotón de provincias que ostentan un triste cinturón: son demasiadas personas que viven en la provincia, por cada empleo privado que se genera. Cuáles son las que tienen peores números.
La Rioja

A medida que los variados signos políticos fueron gobernando los distintos distritos del país, las políticas públicas aplicadas -diferentes entre sí- fueron signando el rumbo de la economía local y, por ende, la forma de vivir de los habitantes de cada provincia.

Así entonces, por ejemplo, en Tierra del Fuego -que tiene 181.983 habitantes según el último censo- hay unos 38.639 empleos privados. Esto muestra que básicamente hay un empleo privado cada cuatro habitantes. En el otro extremo, donde menos se produce (y por ello el distrito que menos exporta y menos dólares genera), está La Rioja, con 30.551 empleos para 403.727 habitantes: más de 13 riojanos por cada empleo privado. 

Allí el daño en términos de generación de empleo privado fue la creación de las llamadas SAPEM, una figura legal de Sociedad Anónima de Participación Estatal Mayoritaria, que sirvió como mascarón de proa para espantar a los privados y que el Estado, cada vez más grande y expandido, se haga de los recursos. En La Rioja hay una SAPEM para cada sector productivo, los balances no se presentan en regla, no se sabe qué produce cada empresa, entonces los privados prefieren evitar el riesgo. 

En general, los sectores privados no logran generar empleo en lugares donde la cantidad de asistencia social, diversificadas en distintos tipos de planes sociales y ayudas, hace que la diferencia entre la subocupación o el ocio y la changa sean superiores en términos de ingresos al de un trabajador que cumple con un horario y descansa quince o veinte días al año.

De hecho, en cifras oficiales, el Ministerio de Trabajo de la Nación sostuvo que en La Rioja el trabajo privado evolucionó de esta forma: en febrero de 2017 había 33.600 empleados mientras que en junio de este año la cifra es de 30.600 trabajadores. Nadie quiere invertir para producir empleo en la provincia de Carlos Menem.

Esa cifra es tan pequeña que, por ejemplo, Gendarmería en La Rioja tiene en su nómina hoy 38.815 empleados: más de los que el sector privado registra en toda la provincia.

En el caso de Tierra del Fuego, la instalación de un polo de ensamble generó miles de puestos de trabajo automáticamente, por añadidura, la escasez de dólares hace que, cuando no hay moneda para pagar importaciones, se suspenden temporalmente o se generan problemas para pagar salarios en tanto que se suspende la producción. No hay producción nacional integral en ese caso, es esencialmente importación de partes para su ensamble y posterior distribución. 

Trabajo realizado por: Diego Molina Gómez.

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