Se cumplen 201 años: Cómo se gestó la Autonomía de Catamarca

Provinciales Por Segundo Edgardo Acuña
Un proceso que culminó el 25 de agosto de 1821, cuando un cabildo abierto declaró que el pueblo de Catamarca era tan libre y espontáneo como todos los demás de la Unión del Sud.
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En esta nota abordaremos los prolegómenos de la declaración, y subrayaremos lo actuado por el teniente gobernador don Pío Cisneros, a quien el general Juan Bautista Bustos le había aconsejado preguntarse ¿Si Catamarca se hallaba en aptitud de ser un país independiente?

Repasando el clima político de la época, recordemos que el Tratado del Pilar del 23 de febrero de 1820 firmado por Buenos Aires y dos provincias litorales, acordó bregar por un gobierno federal y convocar un Congreso Nacional que debía reunirse en San Lorenzo; eran los días en que Artigas invitaba a todos los pueblos a asistir al Congreso. Bustos, con una visión menos municipalista comenzaba a soñar en convertir a su provincia en la capital del país, mientras Bernabé Aráoz buscaba afianzar el poder de Tucumán, y su enemigo Güemes proponía, poco antes de su muerte, un Congreso a realizarse en Catamarca.

En tal escenario, en el que tampoco pueden soslayarse las rivalidades locales, Catamarca después de haber sido invitada a San Lorenzo, recibió la propuesta del tucumano Bernabé Aráoz de formar un Congreso ante lo cual su teniente gobernador Pío Cisneros que ya había escrito al gobernador de Córdoba, Juan Bautista Bustos, sin obtener respuesta, volvió a hacerlo el 23 de abril a través de una carta “reservada”, transcripta por Celesia. Cisneros después de excusarse por no haber podido enviar al Dr. Pedro Acuña “para que le informara muy en por menor de cuanto había acaecido en este Pueblo, y recibiera de V.E. instrucciones precisas” , dio cuenta de la invitación del Tucumán y la respuesta de Santiago del Estero declarando su independencia, lo mismo que habían hecho San Juan y La Rioja. Sincerándose, le dijo a Busto: “En tan crítico estado Catamarca se halla perplejo en su final resolución” , y concluyó su comunicación con las siguientes palabras: “Asentando cuanto tengo expuesto será bueno que reduzca los puntos de consulta: El Primero y esencial, si Catamarca es pueblo libre y sin dependencia de Tucumán, y si debe declararlo como Santiago del Estero lo declara; 2° Si deberá o no retirar sus Diputados en la inteligencia que Santiago no envíe los suyos: proceder a la elección de representante que ha de salir para San Lorenzo, aunque no coincida con ello lo que se resuelva en Tucumán.”

La respuesta de Bustos no se hizo esperar, contestó el 1 de mayo de 1820, exponiendo su criterio para la conformación de las provincias, diciéndole que veía en esos momentos “una general dislocación en las cinco intendencias o Provincias de que se componía el extinguido Directorio de Buenos Aires”, y que le agradaba la consulta de Catamarca solicitando un consejo sobre imitar o no a los pueblos de San Juan, Rioja o Santiago, solicitándole que atendieran las “reflexiones que creía de debía hacerlas y deseaba lo escuchasen: Un territorio o distrito...”, dijo, “…para considerarse libre respecto a otro Distrito debe tener en su seno todo y lo necesario para constituirse civil, eclesiástica y militarmente; de lo contrario debe depender de otro en cualquiera de esos ramos, y entonces ya no es libre. Sin funcionarios que sepan llenar los deseos públicos, sin fuerzas que lo hagan respetable e impidan las invasiones al territorio, y sin Párrocos de buena doctrina, no puede haber distrito libre. Además de los fondos necesarios para costear todo ello, son necesarios otros para sostener las instituciones necesarias para el adelantamiento de las ciencias y las artes y todo lo necesario para el orden interno del País a lo que deben sumarse los que emergen de la federación.”

Bajo esos supuestos preguntó a Cisneros “¿Dígame usted si Catamarca se halla en aptitud de ser un país independiente? No me traiga Ud. por ejemplos a La Rioja y Santiago. Yo estoy muy persuadido de que estos pueblos en nada menos han calculado las cargas que le esperan.”

La respuesta de Bustos fue considerada “evasiva” por algunos autores, sin embargo el cordobés no dudó en objetar la creación de provincias sin recursos y aclaró: “Es mi concepto amigo, en orden al sistema que he protegido. Por ahora no hago sino indicarlo a Ud. para que adopte el que quiera.” En verdad lo que sugirió Bustos fue lo que Catamarca hizo, y de tal manera el 17 de mayo de 1820 se reunieron los diputados en Tucumán y meses más tarde, el 6 de septiembre de 1820, aprobaron con la ausencia de uno de ellos la Constitución Federal de la República de Tucumán.”

Aún no era el tiempo de Catamarca pero se había agotado el de Cisneros que fue derrocado el 26 de agosto de 1820, poco antes del dictado de la Constitución del Tucumán por José Figueroa Cáceres, asumiendo el poder con apoyo de Aráoz Feliciano de la Mota, un hombre a todas luces rechazado por las federales vallistas. Advertido de su error, Aráoz se vio obligado a reemplazarlo con su cuñado Juan José de la Madrid y Díaz de la Peña, quien a los pocos días fue derrocado por fuerzas salteñas al mando de Apoliner Saravia.

Martín de Güemes le devolvía favores a Aráoz, y sugería un Congreso a realizarse en Catamarca. Estando en Catamarca, Saravia impulsó la creación de un triunvirato “con individuos de los tres partidos” que duró escaso tiempo, ya que retiradas las tropas de Salta, Bernabé Aráoz volvió a imponer, en abril de 1821 a Nicolás de Avellaneda, quien gobernó en nombre de la República de Tucumán. El 24 de agosto de ese año, Avellaneda, que fue secuestrado y encarcelado durante de gobierno, propuso nombrar en reemplazo de Carlos Olmos en el cargo de alcalde de segundo voto al licenciado Pío Isaac Acuña, cargo que no aceptó, por estar en el “fuero de la guerra o militar arreglada en el actual servicio.”

Al día siguiente estando en la Sala de Acuerdos el muy Ilustre Cabildo, La Junta Electoral y el pueblo, se leyó un acta de la Junta extendiendo poderes al diputado al Congreso Nacional, suscitándose la duda de saber si subsistían las facultades del diputado que los representaba en el Congreso del Tucumán. Había pasado mucho tiempo desde la consulta de Cisneros a Bustos, y ese día, todos supieron que finalmente la autonomía de Catamarca había llegado, y más de cincuenta vecinos entre los que se encontraban Nicolás de Avellaneda y Tula, Juan Martín Molina, Pío Isaac de Acuña, Tadeo Acuña, Eusebio Gregorio Ruzo y tantos otros no dudaron en firmar. Se había declarado la autonomía. Hace ya 201 años. 

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