Un pez robot que “come” plástico podría terminar con la contaminación de los océanos

Tecno 28 de julio de 2022 Por kenstor
Mide 1,3 centímetros, es biodegradable y también puede usarse en operaciones médicas delicadas.
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Investigadores de la Universidad de Sichuan, China, desarrollaron un pez robótico capaz de eliminar las partículas de microplástico en el agua. Los científicos afirmaron que este robot podría ayudar a limpiar la contaminación en los océanos de todo el mundo.

Suaves al tacto y con un tamaño de apenas 1,3 centímetros, los mini-robots acuáticos fueron diseñados para atacar las partículas de microplástico, que tienen un tamaño inferior a cinco milímetros. Estudios confirmaron la contaminación con este material en muchos entornos naturales, especialmente el agua, por lo que este pequeño pez es ideal para eliminar ese tipo de polución ya que a su paso absorbe todos los contaminantes que encuentra.

Los científicos esperan ahora que el pez robot no solo recoja microplásticos más allá de la superficie del agua, sino también a niveles más profundos, y proporcione información que analice la contaminación marina en tiempo real. Además, según informaron los desarrolladores chinos, el pececito podría usarse también en operaciones biomédicas, delicadas o peligrosas.

Cómo funciona el pez robot que es capaz de limpiar el agua de los océanos

El equipo de investigadores de la universidad del sudoeste chino explicó que su pez robot puede ser controlado por la luz. Al encender y apagar un láser de luz casi infrarroja, la cola del pez se mueve de un lado a otro y logra la propulsión necesaria para nadar.

Las ventajas del pez robótico

El pez es capaz nadar hasta 2,76 veces su tamaño por segundo, más rápido que la mayoría de los robots artificiales blandos similares. Además, es biodegradable y biocompatible: si se lo comen otros peces, puede ser digerido sin daños, ya que está hecho de poliuretano.

Qué son los microplásticos

Los microplásticos son las diminutas partículas que se desprenden de artículos de plástico más grandes, como botellas o ropa sintética. Estas partículas que se encuentran prácticamente en toda la Tierra, amenazan el medio ambiente y la salud animal y humana.

Este material procede de la descomposición de productos de plástico manufacturados y de residuos industriales, y sus diminutas partículas se han colado en los alimentos que comemos y en el agua que bebemos. También se han encontrado en la sangre humana, los pulmones e incluso en los fetos.

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos realizada en junio, expertos y activistas medioambientales advirtieron que la contaminación por plásticos es una amenaza creciente para la vida marina y los seres humanos.

Los estudios demuestran que 11 millones de toneladas de plástico acaban en el océano cada año y que esta cifra podría triplicarse en 2040 a menos que se reduzca la producción y la utilización de envases de un solo uso.


   

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