“Son muy pocas las mujeres que están sentadas en una mesa de decisión”

Provinciales 26 de junio de 2022
Adriana Díaz es licenciada en Comunicación Social. Milita desde sus 19 años en el Partido Intransigente Argentina (PI) y llegó a ser la primera mujer en presidirlo.
Adriana Díaz

Actualmente ejerce su segundo mandato como Diputada provincial en la Legislatura de Catamarca. Fue una de las primeras legisladoras en expresarse sobre la despenalización del aborto y la autora de las adhesiones a las leyes de Educación Sexual Integral y Micaela García.

Como mujer política que la lucha desde adentro, asegura que aún falta mucho para exista una paridad real y sustantiva. “La afirmación de que las mujeres son iguales y merecen igual trato es todavía una noción rechazada en muchos ambientes”, dijo.

Hace pocos días el PI cumplió 50 años, ¿Qué significa para vos?

-Orgullosamente reivindico la historia de lucha de la juventud intransigente, de la juventud argentina, como lo que decimos en esa canción “somos de la gloriosa juventud argentina”. Antes de la recuperación de la democracia comencé a militar en el Partido Intransigente, allá por 1982. En ese momento encontré un grupo de jóvenes, con proyectos comunes, y sobre todo influenciados por los ´Aportes al Proyecto Nacional de 1975´, el plexo programático fundacional del partido, que adhería fuertemente al desarrollo del conocimiento, la educación y el planteo de la distribución de la riqueza, las banderas que me persuadieron políticamente. Centralmente podría decir que mi vida desde los 19 años ha transcurrido alrededor del PI. Un partido que jugó un papel clave en la lucha por las necesidades de los sectores juveniles, en las Universidades, en los estudiantes secundarios; también dimos pasos en el frente de los trabajadores, y con una visión latinoamericanista que nos llevó a participar de brigadas en distintos países de la patria grande.

-Fuiste la primera mujer en presidir el partido, ¿cómo fue esa experiencia?

-Fue un gran honor. Traje conmigo la historia de muchísimas mujeres, que ayer y hoy construyen la transformación social en el territorio, con militancia y organización, y que fundamentalmente, creen en la posibilidad de cambiar la realidad para hacerla más justa, para avanzar hacia un futuro mejor.

-Alguna vez dijiste que el Pi es un partido de causas, ¿cuáles son esas causas hoy, alguna en estos 50 años perdió vigencia?

-Ninguna ha perdido vigencia, quizá sí el foco de acción se ha corrido por querer ser receptores y canal de las demandas de diferentes colectivos organizados. Direccionamos nuestra acción a objetivos que tienen que ver con lo relacionado con los derechos humanos en un sentido amplio, desde las perspectivas de memoria –verdad y justicia, géneros, diversidades, vulnerabilidad, igualdad y equidad.

-Estás en tu segundo mandato como diputada provincial ¿cómo fue llegar y estar ahí?

Adriana se incorpora y manifiesta enérgicamente – Muy Dificil!... de hecho si milito desde los 19 años significa que han pasado casi 40 años para poder acceder a un cargo de representación. Depende de factores que no manejamos, de situaciones que no debieran ser así, pero que no podemos ignorar. Considero que he sido leal a las ideas y a las personas que han confiado en mí para proponer mi nombre a fin de desempeñar la compleja tarea de representar.

-Si tuvieras que explicar en una frase lo que significa ser mujer en el mundo de la política ¿cuál sería?

-La participación plena y equitativa de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad es un derecho humano fundamental. Y en la toma de decisiones políticas, la participación de las mujeres refuerza nuestras sociedades y nuestras instituciones democráticas.

-¿Podés establecer un antes y un después de las mujeres en política, alguna fecha, algo que para vos haya marcado ese punto?

-Los derechos de las mujeres no son sólo cosas que surgen automáticamente a su debido tiempo con el desarrollo, sino que son cuestiones fundamentales que hay que ir exigiendo y de las que hay que ocuparse con el cuerpo y mente. La afirmación de que las mujeres son iguales y merecen igual trato es todavía una noción rechazada en muchos ambientes. Por eso, no podría decir que fui contemporánea de un hito, que signifique un antes y un después en la lucha.

-Muchas veces en tus discursos dijiste que “Nos hacen creer que estamos”, ¿qué significa esa frase?

- Esa frase me ha identificado en diferentes oportunidades. Entiendo que así era y en cierta forma sigue siendo. Tenemos leyes ganadas, las de paridad, también en los partidos políticos, de sindicatos, de federaciones… Se va avanzando, pero aún hoy nos hacen creer que estamos porque muy pocas mujeres que están sentadas en una mesa de decisión o como dicen por ahí, ´las que tienen una lapicera´. En muchas oportunidades nos plantean y dicen que de qué nos quejamos si tenemos leyes: bueno, lo que nos falta es tener todas las lapiceras necesarias para realmente despatriarcalizar y avanzar por una equidad e igualdad real, una paridad sustantiva.

-Como autora de la adhesión a la Ley Micaela y a dos años de su aplicación, ¿pensás que algo falta?

-La Ley Micaela establece la capacitación obligatoria, permanente y transversal en perspectiva de género para la función pública de los tres poderes del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial. En definitiva pretende refundar las instituciones del Estado a fin de terminar con la discriminación, actitudes sexistas, en ese marco considero que nos falta cuestionarnos acerca de los dispositivos creados hasta el momento para lograr ese objetivo, e involucrarnos más en la toma de decisiones que pongan fin a la violencia contra las mujeres.

-Catamarca tiene intendentes imputados y denunciados por abuso sexual, vos apoyas a las sobrevivientes en todos tus posteos en redes sociales, ¿para vos eso tiene un costo?

-Si, claro que sí. Mínimo, es inconveniente. Pasa que si la mayoría de los dirigentes o los gobernantes sienten la tentación de tomar decisiones que miran para otro lado cuando se hicieron públicos cuestionamientos, es complicado. Aunque se persigan otros objetivos en común, se hace nada fácil confrontar con mentalidades para las que el fin justifica los medios, decir obtener votos, ganar elecciones aún a costa de... Porque muchas veces esa forma conduce a la violación de derechos humanos. Así es que sí, el costo de sostener algo en contrario, es alto.

-Hubo un proyecto que buscaba impedir que se asuman cargos políticos por inhabilidad moral, en estos casos de denuncias e imputaciones que vos votaste y luego el ejecutivo vetó ¿qué opinas?

-Simple, no estoy de acuerdo con el veto. Por algo la voté, ¿no?

-Otras mujeres de diferentes partidos se expresan contra estas representaciones de varones denunciados y nada cambia. ¿Por qué pensás que esto sucede?

-Porque falta bastante por despatriarcalizar hacia adentro de las fuerzas políticas, también porque hay desconocimiento de marco normativo internacional y nacional básico, y porque además, está en proceso la ´desmachización´ de las propias mujeres en política.

-¿Desmachización?

Las mujeres y varones somos machistas porque estamos atravesados por una construcción cultural y así nos hemos ido formando e incorporando, hicimos cuerpo. Hemos ido incorporando patrones culturales, políticos, patrones de género que instalan roles que son más beneficiosos para unos sectores. Cuando digo que las mujeres se tienen que desmachizar es porque actuamos como el macho en términos de machismo con todo su rol y su estereotipo. No nos tiene que asustar ni sorprender. Pero es importante que nos lleve a esto que llamamos deconstruir, a cuestionar nuestras propias prácticas permanentemente y poder distinguir si es que desde nuestras acciones estamos ayudando a continuar o reproducir esos modelos o si efectivamente vamos dando pasos para ir transformándolo.

Te manifestaste a favor de un Estado laico, pero el común de la gente entiende que estás contra la religión y las creencias.

-Esto está instalado exprofeso, no es que la gente cree porque sí. Hay un sentido común que se genera. Es el poder de las iglesias como instituciones, que efectivamente son eso; instituciones con poder político y de propaganda y que además tienen a su cargo la persuasión para sumar más adeptos, entonces es lo lógico que entiendan eso. Desde esos sectores les interesa mucho hacer pensar y creer que cuando desde otro sector se habla de que la educación debe ser laica, es decir que debe ser para todos y todas sin distinción ni a cuál religión o creencias adhiere, la religión está en peligro. Es muy fuerte esto de hacer sentir que está en peligro lo que vos crees y por qué crees y además es grave.

No estamos planteamos que el Estado debe estar separado de otros poderes, en este caso de la Iglesia porque queramos avasallar las creencias religiosas de nadie. Simplemente, planteamos que esto es una sociedad es civil, una sociedad que debiera ser abierta para todos, inclusiva y plural donde el Estado pone fondos, fomenta y promueve. Adherimos a una corriente que es muy difícil llevarla adelante.

-Como iniciadora del proyecto de adhesión a la ESI, ¿por qué pensás que tras 16 años sigue siendo tan difícil de aplicar?

-Por lo mismo. Hay intereses en pugna. La Educación Sexual Integral es una ley madre que tiene que ver con los derechos de los chicos y chicas estudiantes. Es poner en cuestionamiento patrones muy instalados. ESI te enseña sobre el tipo de vínculos, las perspectivas de género, diversidad, e inclusión, son ejes que ponen en cuestión a toda una estructura desde sus cimientos y si eso avanza hay quienes pierden poder. Las iglesias y los sectores más conservadores de la sociedad se resisten a ir entregando esa parte del poder, que se basa también en la desinformación, en el desconocimiento. Entonces es un combo que se genera y pasan 15 años y no se pueden hacer efectivos estos derechos de los chicos y chicas que les permitirían ser autónomos, tener decisión informada, estar alerta para defenderse antes las agresiones no solo de orden sexual sino a lo que agreda sus libertades, y eso no es algo que sea concedido alegremente. Hay que pelearlo. La ley nació con esa impronta y tenemos que seguir luchando.

-Sos una persona con discapacidad visual ¿Eso afecta tu desempeño como legisladora?

-La discapacidad visual que tengo no la he tenido siempre. Pero me ha permitido hacer una suerte de comparación. Puedo decir que vi las dos cosas, de un lado y de otro. No percibo que me haya dificulto mi labor legislativa, si ha puesto otros límites. Limitaciones que requieren asistencia, acompañamiento y me ha hecho ver la necesidad de que el Estado reconozca que las personas con discapacidad necesitamos ese acompañamiento y asistencia para poder desarrollarnos autónomamente y expandir lo que nos guste hacer y que esto es un derecho humano.

Como legisladora siento una doble responsabilidad y no puedo dejar de ver que eso no se está cumpliendo. Las instituciones en las que estamos hay que empezar a cambiarlas desde adentro. Las discapacidades no siempre son inhabilitantes, hay un espectro amplio. No debiera ser necesario pasar por una experiencia personal para verlo. Hay que actuar.

Volviendo a la política partidaria, ¿Por qué pensás que personajes como Javier Milei son candidateables?

-Me parece que más allá del ruido mediático que genera, entró a la arena política con un discurso radicalizado, después de una crisis financiera provocada por los cuatro años de Macri presidente que nos volvió a endeudar con el Fondo Monetario Internacional, y luego por la pandemia. En momentos de este tipo de crisis, no es extraño que tiendan a sentirse particularmente atraídos ante una retórica de la extrema derecha, que repercute con mensajes intensos y enojados. Las redes sociales, que hoy son nuestro principal canal de comunicación, también aportan al crecimiento de esos discursos extremos, en desmedro de los moderados. Mientras más enroscada en sí misma se perciba a la política, mientras se vean peleas internas y externas sin llegar a mínimos acuerdos que mejoren la vida de la gente, más probabilidades para esos candidatos que abrevan en una matriz cultural de tinte individualista, discriminatoria, deshumanizante.

¿Qué les dirías a las nuevas generaciones que rechazan la política?

-La juventud es una etapa en la que surgen inquietudes y preocupaciones que se reflejarán en la forma de ver el mundo. Les diría que observen la realidad que les rodea, que se pregunten si les parece que está bien así, y si les surge alguna inquietud, es porque ahí debe estar la política como herramienta para la organización crítica y protagónica en la vida social; como así también para la realización individual y colectiva, y el fortalecimiento de procesos transformación. Eso es política; formarte, generar para modificar lo que tenemos alrededor y no te gusta. Si ponemos el ojo ahí ¿quién puede renegar de la política?. 

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