Lalo Schifrin cumple 90 años, el argentino que en tres minutos compuso el tema de Misión Imposible

Info General 21 de junio de 2022
Es el único argentino que tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y recibió en 2018 un Oscar honorífico, tras seis nominaciones.
Lalo Schifrin

Entre las más de 2.000 estrellas que adornan el popular Paseo de la Fama de Hollywood, en California, Estados Unidos, una sola lleva el nombre de un argentino y le pertenece a Boris Claudio Schifrin, más conocido como Lalo Schifrin, quien fue el encargado de componer el inconfundible tema de apertura de Misión Imposible.

Sin embargo, haberle dado música a una de las series estadounidenses más importantes, cuya saga en la pantalla grande luego fue protagonizada por Tom Cruise, no fue el único logro del histórico pianista que nació el 21 de junio de 1932 en Buenos Aires y que hoy festeja sus 90 años desde Estados Unidos, donde vive hace más de seis décadas.

Trabajar en el cine de la mano de la Metro Goldwyn Mayer, recibir en 2018 un Oscar honorífico de manos de Clint Eastwood, tras haber sido nominado seis veces, y ganar cinco Grammys son algunos de los puntos más destacados de su vasto y exitoso currículum.

Los 90 años de Lalo Schifrin: sus comienzos en la música

Lalo Schifrin nació en el seno de una familia estrechamente ligada con la música: su padre, Luis, era el primer violín de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón, mientras que algunos de sus tíos se ganaban la música con el violonchelo y el oboe. Fue así como, con apenas cinco años, comenzó a estudiar piano. “Yo no podía concebir otra carrera que no fuera la de músico”, reconoció años más tarde.

Cuando terminó la secundaria, su padre le prohibió seguir estudiando música, porque “él sabía qué difícil es llegar a ser alguien” en esa industria. Por eso, cursó cuatro años en la facultad de Derecho, carrera que finalmente abandonó cuando le restaban dos años para conseguir el diploma.

A sus 20 años, se presentó a escondidas para una beca en el Conservatorio Nacional de Música de París y fue seleccionado. Fue así como viajó a la capital francesa. Durante el día, estudiaba en la institución y por la noche, tocaba jazz en los clubes parisinos. En 1955, representó a la Argentina en el Festival Internacional de Jazz de París.

Regresó al país en 1956 y formó una big band, algo así como una orquesta de jazz. Al año siguiente, conoció al trompetista estadounidense Dizzy Gillespie y a Quincy Jones, el productor que estuvo a cargo de los discos más exitosos de Michael Jackson, incluido Thriller, el más vendido de toda la historia. Ambos quedaron tan maravillados con Lalo Schifrin que le facilitaron todos los trámites en la Embajada americana en Buenos Aires para que el argentino continuara su carrera en Estados Unidos.

Los 90 años de Lalo Schifrin: vida en Estados Unidos

En 1960, Schifrin se mudó definitivamente a Nueva York para trabajar junto a Dizzy Gillespie. Poco después, se trasladó a Los Ángeles, California, para incursionar en el cine de la mano de la Metro Goldwyn Mayer. Así, le puso música a películas como La Leyenda del Indomable (1967), con Paul Newman; Dirty Harry (1971), con Clint Eastwood, y Operación Dragón (1973), con Bruce Lee, quien lo había convocado personalmente porque “le encantaba la música de Misión Imposible” y quien incluso le dio clases de karate, según recordó Lalo.

Sin embargo, sus mayores éxitos fueron para series televisivas. La primera y más destacada fue Misión Imposible, estrenada en 1966. Años más tarde, contó qué le pidió el productor Bruce Geller para ese proyecto: “Tenés que escribir un tema para los títulos, algo que haga que si la gente está en la cocina tomando una soda, y el aparato de televisión está en la sala, identifiquen que ya empezó Misión Imposible”. Sin dudas, cumplió con creces esa demanda.

Según contó el propio Schifrin, le rechazaron la primera partitura para musicalizar la serie. Bruce Geller le pidió que al suspenso que tenía implícita le agregara más mayor intriga y emoción. Regresó a su casa y, de acuerdo a lo que siempre recuerda el músico, compuso en apenas tres minutos una de las melodías más reconocibles de la historia del cine y la televisión.

Desde que llegó en 1960, nunca abandonó su residencia en Estados Unidos. Vive en una imponente mansión que está ubicada en Beverly Hills y que perteneció nada más y nada menos que al legendario actor estadounidense Groucho Marx. Allí vive junto a su esposa Donna, con quien se casó hace más de seis décadas y con quien comparte tres hijos: William, Frances y Ryan.

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