La decisión del Ministerio de Salud que muchos saldrán a cuestionar

Salud 10 de mayo de 2022 Por Susana Dicastro
Si bien desde la cartera que dirige Carla Vizzotti justificaron la medida, la misma podría ser cuestionada por diversos sectores de la sociedad.
Carla Vizzotti

"Promuévase el uso del lenguaje y la comunicación no sexista e inclusiva como formas expresivas válidas en las producciones, documentos, registros y actos administrativos de todos los ámbitos de este Ministerio y sus organismos descentralizados", dice el primer párrafo de la Resolución 952/2022 publicada esta madrigada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Salud, Carla Vizzotti. 

Si bien se extiende cada vez más el llamado lenguaje inclusivo no es una forma de comunicación aceptada por todos los sectores de la sociedad. Lo defensores de esta forma de hablar señalan que el hecho de usar el plural masculino para incluir a todos (y todas) tiende a invisibilizar a las mujeres y a las personas que se identifican con géneros no binarios. 

En ese lugar se ubica la decisión del Ministerio de Salud de preferir "uso del lenguaje y la comunicación no sexista e inclusiva" en sus documentaciones. La primera justificación de la cartera que dirige Vizzotti para optar por el llamado lenguaje inclusivo es que el país "ha adherido a diversos tratados internacionales sobre derechos humanos orientados a la eliminación de toda forma de discriminación y violencia, los cuales poseen rango constitucional".

En este sentido, la resolución señala que, "con el objetivo de ayudar a los Estados en la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual e identidad de género, el Alto Comisionado por los Derechos Humanos de Naciones Unidas promovió la elaboración de los Principios de Yogyakarta (2006), un documento en el cual se establecieron estándares para evitar los abusos y dar protección a los derechos humanos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, intersex y trans". 

La resolución hace referencia al Principio 25 de los Principios de Yogyakarta que se refiere al "derecho a participar en la vida pública" de todas las personas "sin discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género". En respuesta a ese mandato la resolución del Ministerio de Salud busca que se adopten "todas las medidas apropiadas para eliminar los estereotipos y prejuicios referidos a la orientación sexual y la identidad de género que impidan o restrinjan la participación en la vida pública".

Carla Vizzotti

Otro marco legal en el que se apoya la decisión del Ministerio de Salud es "la Ley N° 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales". Esta norma "tiene como objeto promover y garantizar la eliminación de la discriminación entre varones y mujeres en todos los órdenes de la vida, el desarrollo de políticas públicas de carácter interinstitucional sobre violencia contra las mujeres y la remoción de patrones socioculturales que promueven y sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres, entre otras".

Esa ley dispone que el los tres poderes del Estado deben establecer medidas para garantizar y promover "el respeto irrestricto del derecho constitucional a la igualdad entre mujeres y varones, para lo que deberán garantizar –entre otros preceptos rectores- todas las acciones conducentes a efectivizar los principios y derechos reconocidos por la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres".

Otra ley en la que se fundamenta la decisión tomada por el Ministerio de Salud de utilizar lenguaje inclusivo en sus documentos es la N° 26.743 de identidad de género. La misma "dispone en su artículo 1º que toda persona tiene derecho al reconocimiento y libre desarrollo conforme a su identidad de género, entendiendo por tal a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo, pudiendo esto involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido, incluyendo también otras expresiones de género como la vestimenta, el modo de hablar y los modales", tal como expresa la resolución publicada en el Boletín Oficial.

En la misma línea, la resolución ministerial explica que "la implementación de políticas sanitarias con perspectiva de géneros y diversidad" es uno de sus ejes centrales, por esto se dispuso hace ya dos años la creación de la Dirección de géneros y diversidad dependiente de la Secretaría de Acceso a la Salud, "con el objeto de impulsar la formulación de políticas de género y diversidad en el ámbito del Ministerio y en organismos y establecimientos de salud de las jurisdicciones provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, articulando acciones en forma transversal con las distintas áreas con competencia en la materia".

La resolución de la cartera de Salud de incorporar el lenguaje inclusivo y no sexista en sus comunicaciones se enmarca en el Plan Nacional de Políticas de Género y Diversidad en Salud Pública, "a partir del cual se establecen los lineamientos, alcances y acciones requeridas para la implementación y concreción de la transversalización de la perspectiva de géneros y diversidad en las políticas de salud pública".

Este plan "establece como uno de sus fundamentos que revisar el uso que hacemos de la comunicación es una manera de observar cómo se plasman estereotipos aprendidos, para poder pensar en estrategias, lenguajes y formas más igualitarias que no tengan marcas que puedan interpretarse como discriminatorias o excluyentes, por lo que resulta central al mismo promover el uso de lenguaje inclusivo no sexista, trabajando en torno a reflexiones y pautas de comunicación con perspectiva de género y diversidad con el objetivo de acompañar a las diversas dependencias, programas y líneas de acción".

En ese sentido, la medida del Ministerio de Salud de optar por el lenguaje inclusivo en sus documentos debería tender a promover la inclusión en diversos sentidos y debería complementarse con otra prácticas como "la modificación de patrones socioculturales que implican desigualdades y violencias entre los géneros que naturalizan la segregación, discriminación y exclusión".

La nueva normativa del Ministerio de Salud explica que "el lenguaje inclusivo y no sexista refiere a construcciones lingüísticas y términos expresados de modo oral, escrito y/o visual que abonan al reconocimiento de mujeres y LGBTI+ y que no perpetúan estereotipos corporales, sexuales y de género" y, en ese sentido desde el ministerio consideran que "resulta conveniente generar nuevas formas de comunicar que construyan y expresen igualdad para la diversidad de géneros, ya sea en la redacción de piezas de comunicación o en la generación de contenido audiovisual, con sensibilidad y perspectiva de género".

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