Falleció Vicente Longo, un creador de los vinos tinogasteños

Locales 24 de enero de 2021 Por Daniel Ramos
"En verano, -contaba Don Vicente-, es bonito visitar ese paisaje porque cuando llueve, amanece todo límpido. Las vides se ven bien verdes y los cerros aparecen con sus cumbres blancas por el granizo". Tenía 82 años.
Vicente Longo 1

En la jornada de ayer falleció, a los 82 años, el empresario vitivinícola Vicente Longo, quien fuera durante varias décadas uno de los referentes obligados de la producción vitivinícola local. Su apellido está inevitablemente asociado a los vinos de la más alta calidad, que impulsó y cuidó hasta sus últimos días.

Bodegas y Viñedos Longo, empezó su desarrollo desde 1952. Tiene capacidad para producir dos millones de litros de sus vinos Costa de Reyes y El Tinogasteño y sus vinos finos Torrontés, Bonarda, Syrah y Cabernet. Allí, a través del paso de los años cientos de turistas fueron recibidos por 'don Vicente', que con su acento italiano supo describir las labores que necesita el vino en su elaboración para mantener calidad y pureza. "En verano, -contaba Don Vicente-, es bonito visitar ese paisaje porque cuando llueve, amanece todo límpido. Las vides se ven bien verdes y los cerros aparecen con sus cumbres blancas por el granizo".

En el 2019 la Bodega cumplió 50 años de trabajo y esfuerzos que le permitieron mantenerse en el tiempo como el primer día. En esa oportunidad y en el marco de la feria ‘Tinogasta es Vino’ que se desarrolló en el centro de la ciudad, las autoridades municipales le entregaron un reconocimiento por sus 50 años de trayectoria. “Don Vicente Longo fue un hombre que marcó el desarrollo productivo; fue un pionero, por su historia y por su Bodega reconocida en el país y en el mundo”, escribió el intendente de Tinogasta en su cuenta de Facebook.

Vicente Longo

La historia de la bodega que supo desarrollar el mejor vino de Tinogasta

La llegada de Vittorio Longo a la Argentina fue en 1951, lo trajo un gringo de apellido Carusillo, que tenía un puesto en el mercado de Abasto de Córdoba, donde trabajo como changarín y aguanto solo unos meses, como no se adaptó pidió que le dieran otra ocupación y fue designado como encargado de la finca que tenían en la Puntilla con algo más de doscientas hectáreas donde se producía tomates que luego eran enviados por el ferrocarril a Córdoba para su comercialización, al ver poco futuro en esa actividad y con las ganas de seguir creciendo Vittorio Longo trajo de Italia a su esposa Elizabetta con sus cuatro hijos, siendo el mayor de ellos Vicente.

Luego encontró un trabajo mejor en la bodega Pisetta de la Finca la Florida atendiendo una finca de solo diez hectáreas.

El tiempo hizo que los Longo se ganaran la confianza de la gente del lugar y el Sr. Pietroboni les ofreció una finca para trabajarla a media por el término de cuatro años y cuya primera cosecha fue de 25.000 kilogramos de uva fresca, con el tiempo, y tras el trabajo de Vittorio y Vicente, que mejoraron el riego, lograron al año siguiente una cosecha de 260.000 kilos, multiplicando por diez lo obtenido el año anterior, ese año más allá de las mejoras de la producción, en un accidente laboral, Vittorio pierde la motricidad de una mano y Vicente asume la responsabilidad de velar por el futuro de la familia.

Corría ya el año 1957, y luego de un año de arduo trabajo, para nivelar los medanales se pudo concretar la primera etapa de trabajo en una hectárea de las diez que habían adquirido en la zona de los Robledo, de esta manera se trabajó incansablemente para seguir creciendo, y hasta sembraron algodón con el fin de mantener la familia.

Bodega Longo 1

La historia cuenta también que las primeras uvas se vendieron en el mercado para consumo en fresco y se entregaba a la Cooperativa La Tinogasteña, que por esos años Vicente fue designado tesorero de la misma. Al poco tiempo Vicente decide comenzar a elaborar su propio vino y venderlo fraccionado, allí apareció en escena el Sr. Baudino, quien era gerente del Banco de la Nación de Tinogasta y al ver las ganas que se tenía para trabajar logró asistencia bancaria para el mejor funcionamiento de la empresa, en esos momentos se elaboraba solamente vino con uvas propias y se producía alrededor de 40.000 litros.

Vicente Longo no tenía días de franco, ni jornadas de descanso, le faltaban horas del día para realizar todas las tareas que se acumulaban, la prioridad era la empresa como herramienta para el bienestar de la familia, alcanzando una superficie de 40 hectáreas de viñedos y una capacidad de 2.700.000 litros de vino.

Al recibirse de contador, David Longo, hijo mayor de Vittorio, se incorporó a la empresa generando la modernización de la parte contable y apoyando decididamente la parte comercial, luego se recibe de enólogo Juan Longo y se incorpora a la empresa haciéndose cargo de la parte enológica, su gran aporte fue en la diversificación de los productos incorporando la elaboración de mosto sulfitado, equipando el laboratorio y robusteciendo la calidad de los vinos.

Vinieron allí épocas difíciles, se separaciones por iniciativas propias de cada integrante de la familia, David creo su propia empresa y Juan hizo lo mismo dedicándose en forma más exclusiva a la elaboración de vinos finos, naciendo allí Bodegas Alta Esperanza.

De esta forma, con mucho esfuerzo y el apoyo de viñateros, proveedores y clientes Bodegas Longo cumplió más de medio siglo de trayectoria, cumpliendo año a año con los compromisos adquiridos con los proveedores donde se atravesaron crisis de todo tipo, granizos desbastadores, heladas, crisis financieras, inestabilidades políticas, enfermedades familiares y todo se superó con esfuerzo, trabajo y perseverancia, una historia que comenzó con sus fundadores, Elizabetta y Vittorio y un grupo familiar compuesto por Vicente Longo, María Hortensia Díaz, David y Juan Longo que supieron ganarle al tiempo produciendo uno de mejores vinos tinogasteños.

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