¿Nuevo IFE?: Fernández y Guzmán harán anuncios para sectores postergados

Política y Economía 18 de abril de 2022
El Gobierno quiere dar una asistencia a trabajadores informales y monotributistas de las categorías más bajas. El ministro de Economía viajará luego a la asamblea anual del FMI.
Alberto Fernández-Martín Guzmán

El presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán, realizarán esta tarde anuncios desde la Casa Rosada para sumar ingresos de los trabajadores informales y los monotributistas de las categorías más bajas, en una especie del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que rigió en 2020.

El anuncio se hará cerca de las 18. Se trata de medidas para paliar el impacto en la escalada de la inflación, que en marzo llegó al 6,7% y fue la más alta en dos décadas.

La decisión apunta a aquellos que están fuera de la discusión paritaria, así como de los auxilios puestos en marcha en los días previos, como el bono de $6000 para jubilados de menores ingresos, para los beneficiarios del plan Potenciar Trabajo y el refuerzo a la Tarjeta Alimentar.

La jugada buscará, por un lado, sumar algunos pesos a los bolsillos en momentos en que la inflación en alimentos parece no tener freno, a la vez de cambiar el humor social, cuando sectores piqueteros amenazan con nuevas marchas y acampes en las calles de la ciudad, y dejar un mensaje directo a la interna en el oficialismo.

El plus que no se llamará IFE llegaría a unos 6 millones de personas y, al menos hasta ahora, sería un pago por única vez.

Todo en la previa a que Guzmán se encuentre nuevamente, cara a cara, con los funcionarios del FMI para comenzar a recalibrar las metas del acuerdo que alcanzaron hace apenas un mes.

La trastienda de un anuncio que se dilata

Desde hace semanas, desde el kirchnerismo duro y organizaciones sociales se reclama acciones al Ejecutivo para recomponer el poder adquisitivo de los salarios. Cuando se reclamó un aumento generalizado por decreto, la respuesta oficial fue apurar la apertura de paritarias para que los salarios “le ganen” a la inflación en 2022.

Allí diversos dirigentes advirtieron que el 40% de los trabajadores están en la informalidad y que se requería algún auxilio urgente para ese segmento. También se planteó que los monotributistas hasta la categoría C también deberían estar incluidos en esa asistencia extraordinaria.

En paralelo, y en medio de la embestida interna contra Guzmán, el funcionario y su equipo avanzaron en idear mecanismos para poder recaudar más y financiar una ayuda extraordinaria para más sectores vulnerados. Allí surgió analizar un “gravamen a la renta inesperada”. Lo dijo el propio ministro hace una semana.

Antes de su viaje a Estados Unidos, Guzmán reunió a su equipo de colaboradores en Chapadmalal. En la mesa de análisis estuvo el mecanismo para gravar “las ganancias inesperadas” que distintos sectores tuvieron por la guerra en Ucrania.

Según trascendió, se apuntará a que empresas que tuvieron fuertes alzas en su renta (agro, minería y petróleo) sin que eso responda a inversiones o a mayor empleo podrían ser objeto “por única vez” de una retención de 15% extra de Ganancias (el máximo hoy es 35%), deducible si se demuestra contratación de nuevo personal y/o inversión en la producción.

Sería solo para personas jurídicas (empresas) y serviría para financiar una especie de IFE, como el que rigió en medio de la cuarentena estricta, y cuya reposición fue varias veces exigida desde el kirchnerismo duro y desde organizaciones sociales que rechazan el ajuste que entienden deriva del acuerdo con el FMI.

De cuánto será el reemplazo del IFE y cuál es el costo fiscal

De acuerdo con los distintos reclamos que le llegaron al Gobierno, el bono para los trabajadores más postergados debería duplicar el que tuvo el IFE 2020 ($10.000), para al menos compensar la inflación pasada.

De acuerdo con cálculos de la consultora Sarandí, la implementación de una medida de estas características implicaría un esfuerzo fiscal de $56.630 millones, o menos de 0,1% del PBI para otorgar $10.000 solo para el segmento que no tenga otra asistencia, unos 3 millones de personas.

Otro escenario realizado por la consultora plantea dar un bono de $20.000 para unas 6 millones de personas, que tendría un costo fiscal de $132.620 o de $179.242 millones (0,25% del PBI) si llega a 9 millones de beneficiarios.

También calculó que un “IFE” de $30.000 para 9 millones de personas representaría un 0,37% del PBI es decir recursos estimados en $268.864 millones, que pueden ser financiados por reasignación de partidas, entre otros mecanismos.

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