Correo Argentino

«Al cuete»: La prohibición de la pirotecnia otra vez fue un fracaso

Se hicieron campañas, se hablo de costosas multas, se designó a la División de explosivos para su control, sin embargo hubo un sector de "vecinos privilegiados" que se encargaron de que los festejos navideños para la mayoría, sea una pesadilla.

26/12/2025

La tradición de lanzar pirotecnia a la medianoche del 25 de diciembre está profundamente arraigada en la cultura argentina, sin embargo la implementación de instrumentos legales para una “pirotecnia cero” poniendo el foco en el cuidado de la salud, el bienestar animal y de personas con hipersensibilidad auditiva, como niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), adultos mayores y personas enferma, hizo que baje esa premisa.

En el Concejo Deliberante de nuestra ciudad se había avanzado con una prohibición amplia y taxativa del uso de pirotecnia sonora de alto impacto en toda la jurisdicción, mediante la Ordenanza Municipal Nº 1207/2025, motivo por el cual se efectuaron controles por parte del municipio, se instalaron campañas a través de los medios de comunicación y hasta se reunieron la cúpula policial con autoridades legislativas desde donde se había acordado que la División de explosivos se encargaría de hacer cumplir la normativa, además también desde el CD se había confirmado que las sanciones irían de 30 a 60 unidades de multa, más el decomiso y destrucción del material, pero nada de eso fue suficiente, dejando muy en evidencia la total falta de conciencia de un importante sector de nuestra ciudad, si bien es cierto que este número de inconscientes e irrespetuosos va en decadencia, lo concreto es que estas minorías terminan arruinando el festejo de las mayorías que terminan viendo cómo lo que debería ser un festejo en paz, termina siendo una pesadilla.

El gobierno debería de manera urgente ponerse a trabajar en donde fallaron, en porque fue una navidad de “alto impacto sonoro”, no tan solo a la hora de recibir la navidad sino también a altas horas de la madrugada, donde parecía que a los espectaculos bailables les importó un carajo las ordenanzas municipales, las multas o lo que sea, ellos “ERAN DUEÑOS” de arrojar pirotecnia a mansalva y aturdir a toda una ciudad.

Aún restan los festejos de fin de año, donde las consecuencias son peores y los desbordes crecen a gran escala, conocido esto, el gobierno esta vez deberá plantar bandera y ponerse a trabajar con seriedad, hacer cumplir de verdad las normativas vigentes y que estas alcancen a todos como debe ser, sin privilegios para nadie y que no suceda lo que viene ocurriendo desde hace varias décadas, donde muchas de las ordenanzas aprobadas terminan cumpliéndose a medias, y en el mayor de los casos en nada.

Regulación

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires se implementó la prohibición total de pirotecnia con “efecto audible” para proteger a chicos, adultos mayores, personas con autismo, animales y el ambiente.

Sin embargo, desde el Sindicato Único de Empleados de la Industria de la Pirotecnia (SUEIPA) explicaron que esta decisión no es clara y no hace más que generar un manto de desinformación en medio de semanas claves para el sector.

Guillermo Cantatore, secretario general del sindicato, quien dijo: “Estamos tratando de entender el decreto, porque no se detalla cuáles son los productos que se prohíben. Hablan de pirotecnia audible y eso, lo explicamos en la Legislatura, es un chasquido, una estrellita”.

“Para que sea bueno y esté aplicable, hay que calificar los productos. Nosotros presentamos un proyecto para calificar aquellos de alto y de bajo impacto sonoro, porque todo es audible”, aclaró, marcando el fuerte compromiso que tiene el sector con el tema.

Desde el propio sector vinculado a la venta de fuegos artificiales ya se venía trabajando en este tipo de cambios y concienciación. “En los locales desde hace tiempo que no se venden productos de alto impacto sonoro”, dijo Cantatore;y añadió: “Desde el 2019 que empezamos a retirar del mercado los productos de alto impacto sonoro, porque las nuevas generaciones no quieren esos productos. Y es la minoría de la cantidad de productos que hay”.

“Tenemos el histórico reclamo desde los 90 que arrancó con los proteccionistas de animales. Después trabajamos con las redes de las familias con parientes con autismo. No todos tienen hipersensibilidad. Pero ya que a uno le haga mal, era suficiente para cambiar la cultura de hacer ruido”, aseguró.