
El disco que cambió el rock para siempre, a 35 años de «Nevermind»
El álbum llevó al grunge al centro de la cultura popular, desplazó a Michael Jackson del primer puesto de Billboard y marcó a varias generaciones.
Nevermind cumple oficialmente 35 años este 24 de septiembre y permanece como uno de los discos de rock más influyentes y representativos de la década de 1990. Su impacto, sin embargo, fue mucho más allá de lo estrictamente musical: el álbum demostró que un sonido hasta entonces asociado al circuito alternativo podía irrumpir en el mercado masivo, convertirse en un fenómeno comercial y conservar su relevancia durante décadas.
Cuando Nevermind llegó a las tiendas, Nirvana ya había empezado a hacerse un nombre dentro del circuito underground del rock. Su álbum debut, Bleach, publicado en 1989, había vendido inicialmente apenas unas decenas de miles de copias y el trío todavía estaba lejos de alcanzar al público masivo. Esa situación, sin embargo, estaba a punto de cambiar de manera radical.
Las expectativas alrededor de Nevermind eran moderadas y pocos anticipaban que «Smells Like Teen Spirit» terminaría convirtiéndose en un fenómeno capaz de trascender las fronteras del rock alternativo. Lanzada poco antes del álbum para captar a ese público, la canción desbordó rápidamente ese objetivo inicial y se transformó en uno de los himnos más reconocibles de su generación. Con el paso del tiempo, además, consolidó su lugar como un clásico que continúa encontrando nuevas audiencias décadas después.
«Smells Like Teen Spirit» dejó rápidamente atrás los límites de la radio y de los espacios más especializados de MTV hasta convertirse en un fenómeno de alcance masivo y llevó a Nirvana mucho más allá del circuito grunge, al punto de instalar a la banda entre los nombres capaces de competir también en el terreno del pop.
El recorrido de Nevermind fue todavía más contundente. El álbum debutó en el puesto 144 del Billboard 200, pero su crecimiento fue vertiginoso. Para enero de 1992 ya vendía unas 300.000 copias por semana y, el 11 de ese mes, alcanzó finalmente el número 1, desplazando de la cima a Dangerous, de Michael Jackson.
Ese cambio en la cima del ranking terminó funcionando como el símbolo de una transformación mucho más profunda en la música popular. Nirvana no había inventado el rock alternativo ni había desplazado por sí sola al pop más pulido o al rock comercial, pero su irrupción alteró de manera decisiva el equilibrio de la industria.
Buena parte del impacto de Nevermind estuvo en su capacidad para unir dos mundos que hasta entonces parecían separados. El álbum conservó la crudeza del punk y la identidad underground de Nirvana, pero el trabajo del productor Butch Vig y del ingeniero de sonido Andy Wallace le aportó una claridad y una potencia que facilitaron su llegada a las radios comerciales y ampliaron su alcance mucho más allá del circuito alternativo.
