Un debate que deja una profunda grieta en el Gobierno

En las últimas horas se alteraron los ánimos en el bloque oficialista del Senado por diferencias en torno al proyecto de legalización del aborto

“Si siguen así voy a romper el bloque”, levantó la voz la tucumana Silvia Elías de Pérez. A esa altura, un rato después de las 9 de la mañana del miércoles, la reunión del interbloque de Cambiemos había levantado temperatura.

Federico Pinedo y Oscar Castillo ya se habían trenzado en una acalorada discusión por la recomendación del Ministerio de Seguridad, transmitida por el presidente provisional del Senado, de cerrar el debate antes de las 22.

“Le quieren hacer el juego a la Iglesia”, tiró Castillo. “Es una cuestión de conciencia de cada uno”, intercedió Esteban Bullrich para tratar de poner paños fríos, según reconstruyó este medio de fuentes oficiales.

En las últimas semanas, el entrepiso del despacho del ex ministro de Educación -al que se sube por una escalera de madera-, en la planta baja, había sido el centro neurálgico de reuniones del sector “celeste” que en la madrugada de hoy rechazó el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en la Cámara alta.

Las reuniones se intensificaron en los últimos días en esa oficina hasta bien entrada la noche. Bullrich, Elías de Pérez e Inés Brizuela y Doria, estuvieron entre los más movedizos. Incluso con senadores de otros bloques: crearon un grupo de WhatsApp rotulado “Todos Senado Vida” para comunicar estrategias y novedades.

Según confiaron altas fuentes del bloque, Marcos Peña había intentado a última hora de la noche del martes buscarle una alternativa al resultado que, ayer temprano, ya se vislumbraba adverso a la sanción de la ley. La despenalización de la mujer en el tratamiento del Código Penal que el Gobierno planea mandar en las próximas semanas al Parlamento podría ser una de las salidas.

 

Mauricio Macri incluso confesó en la intimidad que, más allá de la votación, el resultado sería negativo. Hacia adentro: “Todos estamos poniendo ahora la mejor voluntad porque mañana hay que seguir juntos, se vienen discusiones importantes y meses difíciles“, se sinceraba anoche un senador. Y hacia afuera: desde los “verdes”, porque creen que aunque el Presidente habilitó la discusión después le quitó el cuerpo. “Se debería haber comprometido más”, machacó Miguel Ángel Pichetto. Y desde los “celestes”, porque, por el contrario, no simpatizan con esa decisión de no ponerle un cepo al debate.

La sesión de ayer, el segundo capítulo de la discusión que primero había terminado con la media sanción de Diputados del jueves 14 de junio, deja una profunda grieta en el Gobierno. Entre muchos del bloque de la Cámara baja, irreconciliables. En los pasillos del Senado, concluían por estas horas en que la Casa Rosada le dio vía libre a un debate del que no midió las consecuencias.

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