El problema de 2017 para la Argentina

Hay mucha inquietud entre los que opinan sobre el país acerca de cómo puede ser el año 2017. Los más críticos son los kirchneristas, que ven todo muy mal, y eso que ellos dejaron muchas bombas de tiempo con la mecha encendida, como por ejemplo la venta por parte del Banco Central de dólar futuro a precios irrisorios que dio una terrible pérdida para la autoridad monetaria al liquidarse las posiciones.

Después tenemos los críticos del sector industrial, que saben que no se podía seguir con las locuras del gobierno anterior, como por ejemplo las tarifas públicas a un 30 % del valor de sus respectivos costos, pero que piden ya un aumento del tipo de cambio aún antes de las elecciones, sabiendo del probable efecto negativo sobre los precios y la inflación y por ende, sobre los votos de apoyo al gobierno.

Los movimientos de izquierda están en contra de Macri, dado que éste significa que podría ser una solución para muchos de los problemas del país y ellos lo que más desean es agudizar “las contradicciones del sistema”. Se trata de que se expresen en forma explícita y eso hace que se mueva el tablero social, por otro lado muy afectado por la pobreza de 32 % sobre la población del país. O sea, tienen una base real, aunque ellos la usan para dificultar hasta donde pueden las decisiones del gobierno para ordenar las cosas.

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Los sindicatos peronistas siempre se han considerado una creación desde el gobierno y defienden sus posiciones de la manera que pueden. Se sabe que hay mucho enredo entre los dirigentes y que las elecciones no son un problema para ese grupo social, pues de alguna manera siempre han encontrado la solución para seguir por 30 o 40 años al frente de sus sindicatos. Disponen de muchos bienes pero a nombre de otras personas. Eso sí, defendiendo al “país de la influencia extranjera”.

Los del campo están bastante contentos con la eliminación de casi todos los impuestos a la exportación, aunque la caída de precios los ha perjudicado bastante. De todas maneras, defienden mucho al gobierno y prefieren esta opción antes que cualquier otra.

Los bancos están divididos en varias centrales y, en general, apoyan con el estilo de los bancos al gobierno. El hecho de no aceptar el BCRA más efectivo sin cobrar los costos, está complicando bastante al sistema financiero argentino, aunque es muy reciente esta decisión.

¿Quién apoya al gobierno entonces? Parecería que nadie o muy pocos y, sin embargo, Mauricio Macri tiene más de 50 % de imagen positiva en la población. Son los que ya no quieren seguir con el peronismo y sus mitos, que no están de acuerdo con lo que decía ese movimiento que “todo era para la defensa de la patria”, en tanto que se expropiaba el ahorro con altas tasas de inflación y canjes por bonos del Estado a 10 años de todo lo depositado en el sistema financiero, que hizo huir el ahorro del país y no se pudo invertir hasta que quedamos con el enorme 32 % de pobreza sobre la población total.

Necesitamos seguir con la experiencia de Mauricio Macri, que recién se inicia. No podemos exigir que arregle todo en 12 meses lo que se tardó tantos años en desordenar. Es fundamental salirnos del populismo cortoplacista y retomar un sendero de decisiones que lleva tiempo para ver las concreciones. Saber esperar rinde sus frutos.

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