El Gobierno mide cómo impactan las medidas durante la elección y hasta diciembre

Analiza qué consecuencias podrían darse antes de octubre y qué escenario se espera para el 10 de diciembre; la prioridad es consolidar la estabilidad del dólar

Tras anotarse una semana de calma cambiaria, con la forzosa fijación de las restricciones, el Gobierno analiza sus decisiones en materia económica con la mirada en dos tiempos. Habrá un primer mojón con las elecciones de octubre y, luego, estará la línea de llegada en diciembre, como la fecha en la que culminará la primera gestión de Mauricio Macri y podría darse un cambio de gobierno.

Así, en la Casa Rosada analizan qué decisiones económicas tendrán impacto antes de los comicios generales y cuáles son de más largo aliento y tendrán efecto recién después del 10 de diciembre.

En el cortísimo plazo, el Gobierno busca consolidar la estabilidad que se logró esta semana con el dólar: arrancó a $58,41 y cerró a $58,02. En la Casa Rosada y en el Ministerio de Hacienda aseguran que si persiste la tranquilidad cambiaria y financiera, por ahora no prevén hacer otro gran paquete de anuncios, más allá de las resoluciones diarias del Banco Central para delimitar el control de cambios.

«Hasta el momento, las medidas que tomamos el pasado domingo dieron los resultados que esperábamos. Lo cambiario y financiero ya está, necesitamos que lo de esta semana se sostenga hasta las elecciones», reflexionaban el viernes cerca del ministro de Hacienda, Hernán Lacunza. Al mismo tiempo, en la cartera económica reconocían: «Seguimos en terapia intensiva. La prioridad sigue siendo el tipo de cambio».

Así, en el Gobierno comienzan a reconocer que es una posibilidad que el giro de US$5400 millones que se espera del Fondo Monetario Internacional (FMI) no desembarque en la Argentina antes de los comicios generales del 27 de octubre. El Fondo, por ahora, se declara analizando las últimas medidas económicas y en estrecho contacto con las autoridades argentinas.

En las próximas 72 horas, el Gobierno hará el anuncio de su próxima reunión con el FMI. Confirmará si Lacunza viaja a Washington o si vienen representantes del Fondo a Buenos Aires. Esto es así porque el jueves es la conferencia bimensual del FMI, después del receso de verano, donde se descarta que habrá consultas sobre el caso argentino.

Para no generar incertidumbre, Lacunza viene advirtiendo que el giro del FMI no se necesita en lo inmediato. Macri, por su parte, señaló: «Esperamos el desembolso porque hemos cumplido con todo».

Además de los US$5400 millones, en el cronograma del acuerdo figuran US$1000 millones más para 2019. «El desembolso es anual, que se demore en el año es una alternativa, por distintas circunstancias políticas. Pero no vemos por qué no debería llegar, dado que cumplimos con el programa monetario y fiscal», aclaró una fuente.

Medidas pendientes

Macri dijo esta semana que no hubiera querido anunciar la modificación de los vencimientos de deuda y el control cambiario. «Son medidas que no nos gustan y solo se justifican en la emergencia y durante un tiempo limitado», dijo el Presidente.

Una fuente al tanto de las discusiones que se dan en la mesa chica económica reconoció esta semana: «Son medidas transitorias, entendiendo que estamos a tres meses de un cambio de mandato».

En el mismo sentido, otro vocero oficial del equipo económico dijo que no se espera una súbita vuelta atrás en las restricciones cambiarias anunciadas hace una semana. «A hoy, estas medidas son hasta diciembre», dijo. El Banco Central, por ahora, se apresta solo a publicar resoluciones aclaratorias para ir moldeando el alcance de los controles.

Con ese horizonte, el Gobierno debe decidir ahora si necesita sancionar por decreto de necesidad y urgencia (DNU) el refinanciamiento de deuda de mediano y largo plazo bajo legislación argentina. El camino de hacerlo por ley, que Lacunza había anunciado en un principio, está prácticamente descartado, porque el Gobierno no tiene señales de la oposición para enviarlo al Congreso. La duda es si emitir el DNU o no, dado que la mayor carga de los títulos que hasta ahora no se reprogramaron vencen recién a partir del segundo semestre del año que viene.

El Gobierno cerró una semana conforme por haber evitado una pronunciada salida de los depósitos. La medida del control de cambios había estado sobre la mesa desde que Lacunza desembarcó en Hacienda. El Gobierno creyó que podría alcanzar con la extensión de los plazos de deuda de corto plazo anunciada el miércoles de la semana pasada, que le permitió hacerse de unos US$9000 millones. Pero los días subsiguientes exhibieron un riesgo alto de retiro de depósitos y se resolvió decretar el control de cambios.

Por último, y tras una semana caliente en la calle por el fuerte impacto de la inflación, Lacunza le pidió a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, «dos semanas de calma cambiaria» antes de analizar nuevas medidas sociales, para que no queden licuadas. La ministra, por ahora, trabaja solo reasignando algunas partidas.

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