El consumo cannabis a largo plazo mejora la función cardíaca

El uso sostenido de la sustancia favorece la fuerza con la que se contrae el corazón, lo que lo prepara para lidiar con el estrés y otros cuadros.

Un equipo de investigadoras del CONICET de La Plata publicó esta semana los resultados de su estudio sobre el efecto del consumo a largo plazo de Cannabis sativa en la función cardíaca: los fitocannabinoides, o compuestos de la planta que pueden ser utilizados con fines terapéuticos, mejoran la capacidad del corazón para latir.

Los efectos del consumo agudo, o a corto plazo, de la Cannabis sativa en la función cardíaca incluyen taquicardia e hipotensión, pero los investigadores quisieron comprobar qué pasa si se consume la sustancia «en un tratamiento crónico», explicó Ivana Gómez, becaria del Consejo Interuniversitario Nacional y una de las autoras del paper del CONICET que se publicó en Biology Open.

El objetivo del proyecto era «caracterizar los efectos que generan en el corazón los fitocannabinoides, es decir los compuestos de la planta Cannabis sativa que pueden ser utilizados con fines terapéuticos dado que portan principios activos que actúan sobre el dolor, apetito, humor y sueño, entre otras cosas», explicó Paola Ferrero, investigadora del CONICET en el Centro de Investigaciones Cardiovasculares «Dr. Horacio E. Cingolani».

Entonces entró en el cuadro la Drosophila melanogaster, o mosca de la fruta, cuyo corazón comparte muchas características del humano. Las investigadoras dividieron los insectos en dos grupos y les dieron una dosis diaria de vapor de cannabis durante distintos períodos de tiempo: de 5 a 8 días, y entre 11 y 13 días.

«Lo que logramos ver en las moscas que estuvieron expuestas entre 11 y 13 días es que se va dando un efecto de acostumbramiento y aumenta la contractilidad del corazón, es decir la fuerza con la que éste se contrae. Un corazón con mayor contractilidad responde mejor a condiciones de estrés, por ejemplo», apuntó Maia Rodríguez, otra de las investigadoras del CONICET a cargo del estudio.

Una mayor contractilidad está relacionada «con un aumento en los niveles de calcio al interior de las células cardíacas, lo que permitió tener una idea sobre el mecanismo celular que provocaría ese proceso», apuntaron las investigadoras.

La investigación está encuadrada en la reglamentación de la ley 27.350, que regula el estudio de la Cannabis sativa con fines medicinales y apunta al CONICET como uno de los entes autorizados para la tarea.

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