Cuánto dinero mueven los servicios fúnebres

Por los altos costos, el 40% de las personas opta por la cremación.

Si la vida tiene alguna certeza es que eventualmente se termina: todos nos vamos a morir. Y sin embargo no es usual tener la muerte prevista, ni la propia ni la ajena.

El fallecimiento de un ser querido depara una sorpresa: morirse cuesta plata. A veces, mucha. Hoy el gasto promedio en un servicio fúnebre es de $35.000: incluye ataúd modesto, algunas horas de velorio, traslado al cementerio y no mucho más. «Piense en esto como un homenaje», propondrán en la cochería.

Pero no todos los bolsillos están a la altura del amor. Para aquellos que no tengan seguro ni cobertura mutual, reunir el dinero para una despedida puede ser complejo. Para jubilados, Anses devuelve un subsidio de $6000 contra entrega de una factura. «Antes alcanzaba para un servicio, pero la cifra no se actualiza desde 2015 y las empresas por esa plata ya no se encargan ni de llevar el óbito al cementerio», asegura Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad. Cada semana tienen que intervenir para recuperar algún cuerpo de la morgue.

La muerte también puede ser fastuosa. Quien pueda y quiera, no encontrará límites: ataúd labrado, interior de seda, coronas, avisos, carrozas. Fácilmente se puede llegar a $ 200.000.

Los cementerios privados tuvieron su auge y llegaron a ser 150 en todo el país. Corren con una ventaja esencial sobre los municipales y es que hay lugar. Mucho lugar. Basta una breve búsqueda online para encontrar un centenar de ofertas de particulares tratando de vender alguna parcela comprada en tiempos más prósperos. Son quienes no quieren seguir cargando con las expensas de sus muertos, que rondan los $3000 por semestre. No es una venta sencilla de hacer, especialmente si el terreno no es» a estrenar». El costo de las inhumaciones es determinado por cada cementerio y eso hace que muchos desistan de sus planes y dejen a sus muertos ahí donde están.

La crisis económica colabora con los cambios sociales a la hora de dejar atrás ritos e incluso cementerios. La tasa de personas que optan por la cremación está llegando al 40 por ciento. «Contra lo que muchos creen, una cremación es más cara que un entierro», explica Ricardo Péculo, especialista en ceremonial exequial y una leyenda en el rubro que defiende con todas sus armas: «Un ataúd es como un vestido de novia: es para un momento especial y algunos hacen un gasto extraordinario».

Todos los años mueren unas 340 mil personas en Argentina. La tristeza es un negocio que se reparten 2 mil empresas en todo el país. El mes que viene se encontrarán, crease o no, en FunExpo 2019, un mega encuentro funerario que muestra las novedades para mantener vivo el negocio de la muerte.

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