Con la reforma, las jubilaciones tendrán un aumento de un 5,7%

El mínimo que percibe la clase pasiva actualmente es de $7.246; en marzo con la nueva medición alcanzaría $7.660.

Mientras el oficialismo avanza con las intenciones de aprobar la reforma previsional en la última sesión del año, que está prevista para el  próximo 26 de diciembre, los jubilados ya ven con temor los resultados de que la iniciativa oficial se convierta en Ley, con lo que el próximo aumento que reciban sería de menos de la mitad del cálculo actual para los incrementos que recibe la clase pasiva.
Teniendo en cuenta el cálculo actualmente vigente, el incremento de jubilaciones de marzo debería ser 14,5%; sin embargo de aprobarse la ley sería de apenas 5,7%.

A partir de los niveles de recaudación con que la AFIP anticipa cerrar el año, siendo uno de los componentes de la fórmula actual de movilidad, el aumento de los haberes para el segundo semestre debería ser de 14,5%, con lo cual la brecha respecto del 5,7 que entrega la nueva fórmula del Gobierno se amplía a casi nueve puntos.

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En la ecuación prevista en la reforma previsional que la Cámara baja comenzará a tratar la semana próxima se toma en cuenta trimestralmente el 70% de la inflación y el 30% de la evolución del índice de salarios de trabajadores activos que elabora el Ministerio de Trabajo, el Ript.
La fórmula de movilidad previsional se utiliza para ajustar los haberes jubilatorios pero también numerosas prestaciones de la Seguridad Social, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), las asignaciones familiares de los trabajadores formales, las pensiones no contributivas (invalidez y otras) y las pensiones a ex combatientes de Malvinas. Lo que representa un universo de 17,4 millones de personas.

El objetivo del Estado es conseguir un ahorro de más de 100 mil millones de pesos en prestaciones el año próximo, tal como solicita el Fondo Monetario Internacional, y en ese marco de ahorro el objetivo son los jubilados.

En la ecuación actual de movilidad se calcula por semestre en un 50% por la evolución de la recaudación tributaria por beneficio y el otro 50 por la suba de los salarios, según cifras del Indec o Ripte, el que dé el valor más alto de ambos indicadores.

El haber mínimo pasaría con la fórmula actual de $7.246 a $8.296, $1.050 de suba (14,5%), mientras que de aplicarse el cálculo propuesto por el Gobierno la mínima pasará a $7.660, con un alza de apenas $414. La diferencia entre ambos cálculos es de $636, que el jubilado dejará de percibir por el cambio de medición. Para los haberes más altos, la brecha es aun más grande.

Entre marzo de 2009 y septiembre de 2017 las jubilaciones registraron aumentos acumulados de 950%, mientras que la inflación medida por consultoras privadas y el ente estadístico porteño fue de 692%. Durante ese período el haber mínimo pasó de $690 a $7.246.

Si en lugar de aplicarse esa fórmula las jubilaciones hubieran estado atadas a la inflación, como pretende el actual gobierno, la mínima habría quedado en $5470 pesos, un 24,5% menos que a lo que alcanzaron los ingresos de la clase pasiva.

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