Cómo Argentina se convirtió en el país más endeudado de América Latina

Para Argentina, «no había otra opción porque los mercado internacionales, dado el ‘riesgo país’ (índice que calcula las posibilidades de un país emergente de no cumplir en los pagos de su deuda externa), cobraban una tasa de interés mucho mayor», afirma Esteban Pérez de Cepal.

En el listado de los países más endeudados de América Latina, Argentina ocupa el primer puesto.

Esto se traduce en que el país alcanzó una deuda pública del 77,4% del Producto Interno Bruto (PIB) en el tercer trimestre de 2018.

Así lo revela el reciente «Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe» de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Este porcentaje de deuda incluye el primer desembolso del préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI), de US$ 15.000 millones, el pasado junio.

Pero se espera que la deuda del país siga creciendo por los próximos préstamos que recibirá del organismo internacional.

En concreto, los analistas consultados estiman que el endeudamiento de Argentina alcance más del 90% para el cierre de 2018.

¿Cómo llegó Argentina a tener esta deuda?

Existen varios factores que explican el aumento de la deuda.

Entre ellos están que Argentina tuvo un déficit fiscal muy grande en los últimos años, es decir que sus gastos fueron mayores a sus ingresos, y un tipo de cambio en continua depreciación.

«En términos de deuda respecto al tamaño de la economía (deuda/PIB) el peso de la deuda pasó del 40% en 2010 (U$S181.621 millones)al 94,6% en 2018 (U$S307.656 millones), siempre con los datos hasta el tercer trimestre», detalla Esteban Domecq, presidente de Invecq Consultora Económica de Argentina.

Y puntualmente en el último año, la deuda se incrementó fuertemente ya que en 2017 era solamente del 56,6% respecto al PBI, añade el economista a BBC Mundo.

«La brusca devaluación del peso implicó un recorte muy importante del PIB medido en dólares al pasar de U$S560.000 millones en 2017, a un PIB del orden de U$S322.000 millones en 2018», explica Domecq.

Otro de los factores relacionados al aumento de la deuda es la creciente inflación en el país que en 2018 registró un incremento de precios acumulado de 47,7%, la tasa más alta en 27 años y la segunda en la región, tras Venezuela.

La situación en la región

El informe de Cepal revela que en base a las cifras del tercer trimestre de 2018, la deuda pública bruta en relación con el PIB en América Latina aumentó en 2018 impulsada por Argentina y Brasil.

En el caso de Brasil, el nivel de endeudamiento público alcanza el 77,2% del PIB, seguido de Costa Rica, con un 52,5%.

El informe no incluye datos de Venezuela ya que no hay números disponibles.

Deuda pública bruta de países de América Latina

En porcentaje del PIB

FUENTE: COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CEPAL), SOBRE LA BASE DE CIFRAS OFICIALES DEL TERCER TRIMESTRE DE 2018

En el fondo de la tabla se ubica Paraguay, con la deuda pública más baja de la región, equivalente al 16,2% del PIB.

«América Latina enfrenta nuevas condiciones. Hay distintas economías con distintos desafíos. Las condiciones se volvieron más complejas en términos de crecimiento y en lo que respecta al sector externo», dice Esteban Pérez de la División de Desarrollo Económico de Cepal a BBC Mundo.

¿Es malo este nivel de deuda de Argentina?

Los analistas consultados creen que este panorama de deuda elevada en Argentina genera más dudas que certezas.

Y las esperanzas están depositadas en el crecimiento.

«Creo que la deuda engordó demasiado rápido, producto del aumento del déficit fiscal de los años previos», opina Jorge Vasconcelos, investigador jefe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral).

«Pero en la medida en que el gobierno pueda cumplir con el objetivo de un déficit antes de intereses cercano a cero a partir de 2019 y si la economía vuelve a crecer en los próximos trimestres, la situación va a ser perfectamente manejable», agrega.

Según explica el economista a BBC Mundo, los intereses que pagan los países emergentes implican un costo financiero de la deuda de entre 5 a 6 puntos del PIB, pero el costo para Argentina es de cerca de 3 puntos.

«Esto significa que si el país estabiliza la situación, el costo financiero de la deuda se puede mantener en ese orden de magnitud».

De igual manera, el economista Rodrigo Álvarez opina que «sin crecimiento, no hay sostenibilidad de la deuda».

«En este contexto, la actual configuración de políticas económicas, las cuales priorizan exclusivamente la estabilidad nominal (tipo de cambio e inflación), generan más dudas que certezas respecto a la evolución de la deuda Argentina», dice.

FMI, «la única opción»

En 2018 Argentina acordó con el FMI un préstamo por US$57.000 millones en diferentes pagos en 3 años.

Este acuerdo representó el mayor préstamo de la historia del organismo.

Para Argentina, «no había otra opción porque los mercado internacionales, dado el ‘riesgo país’ (índice que calcula las posibilidades de un país emergente de no cumplir en los pagos de su deuda externa), cobraban una tasa de interés mucho mayor», afirma Esteban Pérez de Cepal.

Y los analistas coinciden que si el cronograma de préstamos no se hubiera concretado, la situación del país sería aún peor.

«El FMI no solo garantiza el financiamiento de la cuenta corriente, sino también la implementación de políticas económicas que serían imposibles de aplicar sin ‘la presión del FMI'», dice Álvarez.

«La recesión es severa pero está acompañada de estabilidad nominal fruto del fuerte ajuste fiscal y monetario», analiza.

A lo que agrega: «No parece posible que la administración Cambiemos (el partido político de Macri) hubiera sido capaz de aplicar semejante combinación de políticas económicas sin la obligación de cumplir con los compromisos asumidos con el FMI».

Por su parte, Jorge Vasconcelos resume que la deuda del fondo sirvió para dos cosas: para cubrir el déficit fiscal y para cancelar deuda con el sector privado.

«En la medida que la deuda con el sector se esté achicando eso implica que, si además la economía argentina se estabiliza y empieza a tener expectativas de crecimiento, va a ser sencillo para los vencimientos de 2020 en adelante», dice.

Para Domecq, la asistencia del FMI funcionó como un puente financiero que tenía como objetivo principal minimizar la turbulencia cambiaria y brindar el soporte financiero para que el país pueda afrontar los compromisos de deuda.

«La alternativa a la asistencia del FMI hubiera significado mayor salto cambiario, posible espiral inflacionario, aumento de la probabilidad de default y contracción económica mucho mayor», enumera.

¿Está Argentina en condiciones de pagar su deuda?

El fantasma del default de 2001, es decir, que Argentina no pueda hacer frente a sus obligaciones de deuda, sigue presente en el imaginario del país.

Sin embargo, en la actualidad el cumplimiento de los pagos de deuda estaría garantizado en el corto plazo, opinan los especialistas.

«Argentina cuenta con los fondos suficientes para hacer frente a los compromisos de deuda, tanto de capital como de intereses, de los próximos dos años», asegura Domecq.

Sin embargo, la situación puede cambiar después de 2020, advierten.

«2021 y en especial 2022-23 son años extremadamente complicados para el manejo de la deuda», apunta Álvarez.

Las elecciones presidenciales de este año y las legislativas en 2021, y «los abultados vencimientos con el FMI en 2022-23 imponen la necesidad de una rápida renegociación del acuerdo con el FMI», dice.

Por su parte, desde Cepal afirman que «siempre pueden haber riesgos, pero hay que ver cuál va a ser la evolución del país, las condiciones externas y cómo puede crecer».

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