Catamarca, como en la luna

El Peñón es una minúscula localidad de la puna catamarqueña, la puerta de entrada a una de las verdaderas maravillas naturales argentinas (aunque no haya salido entre las siete finalistas de una reciente votación).

Se trata del Campo de Piedra Pómez, una extensa mancha clara en las imágenes satelitales de la región. No es fácil llegar ni a El Peñón ni a ese paisaje lunar, de un color que varía entre el blanco y el beige claro.

Los rayos del sol ponen en evidencia los relieves, como los grandes bloques de piedra de varios metros de altura que se formaron durante erupciones de los volcanes cercanos hace unos cien mil años. Las superficies lisas de este gran conjunto da la ilusión de un mar mineral donde solamente se aventuran las vicuñas. De hecho, del otro lado del cerro Laguna Blanca, el caserío del mismo nombre es el único lugar en el país donde se realiza el chaku, una tradición milenaria que se repite cada mes de noviembre, cuando los pobladores encierran las vicuñas para sacar su lana.

Es el botín más preciado de la Puna, que se transforma en cientos de dólares cuando se teje en ponchos y chales. Mientras tanto, si la blancura del Campo de Piedra Pómez no alcanzara, en la misma región, pero más al sur, están las dunas del Tatón, formadas con una arena que no tiene nada que envidiarles a las playas más paradisíacas del Caribe.

Cómo llegar

Esta parte de Catamarca está custodiada por el volcán Galán, uno de los más altos del mundo, con más de 5900 metros. El italiano Fabrizio Ghilardi se convirtió en uno de los grandes especialistas de la región y organiza visitas al Campo de Piedra Pómez con pernoctes en El Peñón. Su agencia se llama Socompa y está basada en Salta (www.socompa.com). La altura del recorrido entre Hualfin y la parte accesible del Campo de Piedra Pómez varía entre los 3000 y 4000 metros de altura.

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