Castaño fue condenado a perpetua por el femicidio de “Cuni” Herrera

El hombre de 34 años había confesado el hecho y había atribuido su reacción a un ataque de celos. En sus últimas palabras pidió perdón a Dios, su mujer y a sus hijos.

Esteban Domingo Castaño fue condenado esta mañana a la prisión perpetua por el femicidio de su pareja, Julieta Celina “Cuni” Herrera, ocurrido en octubre del 2017 en el barrio Don Francisco (Sumalao).

El tribunal de la Cámara Penal en Primera Nominación, integrado por los jueces Carlos Moreno, Fernando Esteban y Carlos Roselló, definió por unanimidad dar la pena máxima al acusado, quien previo a la sentencia tuvo derecho su última palabra en la que dijo: “Pido perdón a Dios, a mi señora, a mis hijos. La gente no sabe que en un segundo se puede hacer daño. Yo he visto como le pasaba a otros y no entendía. Ahora me tocó a mí”.

Castaño fue condenado concretamente por el delito de “homicidio doblemente agravado por mediar una relación de pareja y por femicidio” y la pena coincide con lo solicitado en sus alegatos por el fiscal Miguel Mauvecin y la querella representada por Fernando Contreras. La defensa, a cargo de Orlando Barrientos, había pedido que se lo condene por “homicidio preterintencional”, lo que tiene una pena menor.

Sensibilización

Cuándo Castaño era retirado de la Cámara Penal para ser trasladado al penal de Miraflores se vivió un momento de mucha tensión y sensibilización. Afuera esperaban familiares de Herrera, quienes increparon al femicida con insultos y empujones. En ese momento una de las familiares se quebró en llanto y una mujer policía que se encontraba prestando servicio, sensibilizada por lo ocurrido y por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la contuvo brindándole un afectuoso abrazo.

 El hecho

La madrugada del 9 de octubre de 2017, Esteban Domingo Castaño llegó a su casa, en el barrio San Francisco, Valle Viejo. Julieta Celina Herrera, su pareja a quien cariñosamente llamaban “Cuni”, dormía. En la misma habitación, casi a la par, dormían sus hijos, tres niños de 13, nueve y cinco años. Esteban se acercó a su pareja, con intenciones de tener sexo. Según se dijo, “Cuni” lo habría llamado por otro nombre y esto lo enfureció. La tomó del cuello y como pudo “Cuni” pidió ayuda. Su hijo mayor se abalanzó hacia su padre para que dejara de atacar a su madre. Esteban le dijo que su mamá se había dormido, pero para los investigadores “Cuni” ya estaba muerta.

Luego del ataque de ira y de calmar a su hijo, los cargó a los tres chicos en la moto y los llevó a la casa de su madre, en el barrio 140 viviendas en Valle Viejo. Pidió que los cuidara, luego se dirigió a la comisaría y se entregó.

El cuerpo de la joven fue encontrado horas después por su padrastro, quien abrió la puerta porque la joven no atendía. Sus cuñadas, hermanas de Castaño, habían ido a la casa porque su madre había quedado preocupada, ya que había notado extraño a su hijo cuando le fue a entregar a los niños.

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