"Manuel pertenecía a una generación de comunicadores del interior que trabajaron sin contratos, sin grandes salarios y sin fama nacional. Ahora entiendo que Manuel no solo hablaba para Tinogasta. Escuchaba por todos nosotros. Y quizá por eso hoy cuesta tanto escribir sobre él: porque cuando se apaga alguien que escucha, el pueblo pierde una parte de su propia voz", cerro Marcelo. EL ÚLTIMO ADIÓS