La CGT confirmó un paro general de 24 horas para este jueves contra la reforma laboral que impulsa el Gobierno. El nivel de adhesión de los gremios más relevantes anticipa una jornada de fuerte impacto en transporte, bancos, administración pública e industria. Pero detrás de la foto del “país detenido” hay dos discusiones de fondo: la negociación parlamentaria de la reforma laboral y la interna sindical sobre cómo enfrentar al oficialismo. Qué se paraliza Transporte: no habrá colectivos (UTA), trenes (La Fraternidad), subtes ni vuelos comerciales. Bancos: La Bancaria cierra la atención presencial en todo el país. Estado: ATE y UPCN paran la administración pública nacional y gran parte de provincias y municipios. Logística: Camioneros frena cargas, distribución y recolección de residuos. Industria: UOM y Aceiteros también adhieren. El paro será “dominguero”: sin convocatoria oficial a movilización por parte de la CGT. Qué funcionará Homebanking y billeteras virtuales: operativos. Cajeros automáticos: funcionarán, aunque podría faltar reposición de efectivo. Guardias hospitalarias: solo emergencias. Comercios y gastronomía: apertura condicionada a transporte y decisión empresarial. Farmacias: el gremio no adhiere. La advertencia del Gobierno La Casa Rosada ratificó que aplicará la política de “día no trabajado, día no pagado” para empleados estatales. Se descontará la jornada completa. También el ítem presentismo. El mensaje apunta a disuadir la adhesión y reforzar la narrativa de austeridad fiscal. Desde ATE calificaron la medida como “extorsiva” y denunciaron que se vulnera el derecho constitucional a huelga. Silencio empresario Mientras el conflicto escala, el respaldo empresario es, al menos públicamente, tibio. El ministro de Economía, Luis Caputo, expresó malestar por la falta de apoyo explícito a la reforma, pese a que incluye una fuerte reducción de cargas patronales para nuevas contrataciones. Cámaras como la CAC, CAME y Adimra evitan celebraciones. En privado, sectores PyME advierten que la baja de costos laborales no resuelve el problema central: la caída del consumo.