Economía

El FMI destraba la revisión del acuerdo con la Argentina

El organismo aprobará las metas de 2025 del acuerdo de Facilidades Extendidas y otorgará un waiver pese al incumplimiento en la acumulación de reservas del Banco Central.

  • 16/12/2025 • 08:31

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobará las metas del 2025 pactadas en el acuerdo de Facilidades Extendidas firmado en abril de este año, incluyendo un waiver por no haber conseguido el Gobierno aumentar las reservas del Banco Central. La decisión del Ministerio de Economía de Luis “Toto” Caputo y del titular de la entidad monetaria, Santiago Bausilli, de modificar la política cambiaria en la dirección reclamada por el organismo financiero (y por el Tesoro de los Estados Unidos) destrabará los ejes de negociación de la misión del Fondo que, entre la última quincena de enero y la primera de febrero, vendrá a Buenos Aires para fiscalizar el cumplimiento de los objetivos del acuerdo. Y, como solo el esquema de recuperación de reservas queda en tilde rojo, se aplicará un perdón (waiver) y se firmará el cierre del 2025.

Pero, para que esto sucediera, Caputo y Bausilli debieron cambiar el esquema de pisos y techos para el dólar, actualizando el tipo de cambio vía inflación. Se trata de una consecuencia inevitable por haberse comprometido formalmente el Ministerio de Economía a dejar de lado los juegos técnicos e ideológicos para no cumplir con la meta de recuperación de reservas. Algo que tanto Kristalina Georgieva como Scott Bessent, además de los fondos de inversión, los bancos internacionales y locales y prácticamente toda la ortodoxia de economistas criollos y foráneos con intereses en opinar sobre el país, venían reclamando desde antes del 26 de octubre.

Todos pensaron que luego de las elecciones, previo rescate desde el gobierno de Donald Trump, Javier Milei y el resto del equipo económico cambiarían de estrategia y modificarían la actitud casi pétrea del primer semestre de no comprar dólares para las reservas hasta que la divisa se ubicara en el piso de las bandas. Algo que, obviamente, nunca ocurrió. Ante el combate cambiario a punto de ser perdidoso para el oficialismo, para muchos (no para el Gobierno) provocado por la falta de recuperación de reservas, el Tesoro de EE.UU. actuó y aplicó el mecanismo de salvataje. Exigió, para esto, una modificación en la política de reservas, algo que no ocurrió. Hasta ayer.

El Fondo había advertido hace unos 10 días, dejando en claro que no le gusta la manera en que el presidente Javier Milei y el Ministerio de Economía de Luis “Toto” Caputo manejan el ya muy conflictivo capítulo de acumulación de reservas en el Banco Central. Había reaccionado ante unas declaraciones del propio Milei cuando, al cerrar un seminario, dijo que “cualquier apreciación” que economistas hagan del tipo de cambio “es berreta” y apuntó contra los “tres o cuatro atorrantes del círculo rojo”, a quienes les atribuyó haber “vivido de empobrecer a la Argentina”.

El mismo evento fue abierto por Caputo, quien dio más precisiones técnicas a la visión oficial sobre la acumulación de reservas y la compra de divisas por parte del Gobierno. Luis “Toto” Caputo afirmó en diciembre de 2025 que el Gobierno podrá comprar entre US$7.000 y hasta US$20.000 millones en reservas durante 2026, siempre que aumente la demanda de pesos, y que el objetivo es hacerlo “sin tener que esterilizar” ni generar inflación.

Lo que se interpretó desde Washington, casa matriz del plan económico argentino, es que, nuevamente, Javier Milei y su equipo económico no tenían fanatismo alguno en coincidir con la visión de casi todo el resto del mundo, incluyendo, además del FMI, al Tesoro de los Estados Unidos, los bancos internacionales como el J.P. Morgan (que también protestó esa semana por la falta de incremento en las reservas), los economistas locales (los antiguos mandriles, hoy menos definidos por Milei por respeto a la etapa más tenue en sus calificaciones) y casi el resto de la ortodoxia económica y financiera del país. En definitiva, todos contra uno.

Más allá de los mixtos de la posición crítica a la falta de fanatismo oficial por acumular reservas, hay una opinión que importa más que la de cualquiera que quiera opinar y discutir con el Presidente y su ministro: el Gran Hermano, que mira, ahora sí con un dejo de preocupación, cómo un artículo fundamental del acuerdo de Facilidades Extendidas está tan lejos de ser cumplido, y sin intenciones oficiales de lograrlo.